“El ritmo que llevamos no nos deja parar para reflexionar y ver lo que realmente vale la pena”

RTVELos actores Fran Perea y Toni Acosta presentaron el 21 y 22 de abril la obra La Estupidez, de Rafael Spregelburd, por primera vez en Zaragoza, en el Teatro Principal.

¿Ambos lleváis veinte años de trayectoria profesional, sin embargo, que queda de aquella niña de Canarias y del niño de Málaga que estudiaba en Los Olivos?

Fran Perea: Recuerdo que era competitivo e hiperactivo, siempre queda algo, aunque el paso del tiempo y los años se notan.

Toni Acosta: Para ser actor tiene que quedar mucho del niño que eras, es una profesión cuyos retos te obligan a estar siempre jugando, probando, equivocándote. Además acaban de llamarme del colegio en el que estudié porque mi sobrino se gradúa y ha propuesto hacer un estudio sobre mi trayectoria. Me hace mucha ilusión.

Fran, te hiciste muy famoso en series como Al salir de clase o Los Serrano, en el caso de Toni, has trabajado en Policías, en Con el culo al aire o Gym Tony. ¿Mantenéis relación con algunos de los actores?, ¿Qué os queda por hacer?

T.A: Mantengo relación con muchos, por ejemplo, en Policías hablo mucho con todo el equipo de actores y también de dirección, producción… Me encantaría interpretar un texto clásico. Hay mucho trabajo invisible, cursos, talleres, cortos, escribir… Hay que estar siempre entrenado.

F.P: Antes de llegar a la televisión, tenía ya mucho detrás, sobre todo tiempo de formación. El teatro es lo que realmente te permite tener una base e interpretar papeles de mayor profundidad. Me queda mucho por hacer y espero nuevos retos porque cuando estás sin trabajo lo pasas mal no solo por la necesidad de llegar a final de mes, sino también porque te desengrasas.

Fran, obtuviste gran éxito hace unos años en la música, logrando ser número uno en las listas, un disco de oro y cuatro de platino ¿Te planteas retomarlo?, ¿Se liga más dedicándote a la música, siendo ídolo de los jóvenes?

F.P: Sigo ligando muchísimo (risas) Decidí retirarme de la música porque me agobiaba todo aquello y preferí centrarme en mi carrera como actor. Eso sí, la música continúa acompañándome, sigo componiendo. Acabo de estrenar El ciclista utópico, a cuya obra teatral le he compuesto la música y también en un corto. No descarto volver a editar canciones.
Este fin de semana habéis estrenado en Zaragoza la obra de teatro La Estupidez. ¿De qué trata esta representación?
F.P: La Estupidez es una comedia, el autor la llama falso vodevil. Es una comedia de puertas que cuenta cinco historias de personajes que tratan de enriquecerse en Las Vegas, y es interesante porque aparte de que ries, deja algunas reflexiones acerca del comportamiento de la gente por y para el dinero. Habla de la estupidez refiriéndose al afán del ser humano por enriquecerse, algo que ahora está muy de moda.
T.A: Lo que hace el autor es el pecado capital de avaricia lo rebautiza con el nombre de Estupidez, algo que me gusta mucho. Es hasta dónde podemos llegar para ganar dinero en el menor tiempo posible, y eso cuentan las cinco historias paralelas. Entre los cinco actores hacemos 24 personajes, que también es en lo que radica la peculiaridad de la función.

¿Considerarías que la estupidez es el octavo pecado capital?

T.A: Sin duda, llevamos todo un año reflexionando sobre eso. Es como el “síndrome de las embarazadas”, tú estás embarazada y ves muchas embarazadas, entonces estás haciendo una función que se llama La estupidez y en todo lo que te rodea vas viendo casos de eso y piensas: ¿Hasta dónde somos capaces de llegar? Es una reflexión muy positiva, te saca bastante, te pone como espectadora de todas esas actitudes y de alguna manera yo me he vuelto menos consumista, critico mucho más y soy más capaz de ver en qué me gasto el dinero. Es decir, hasta qué punto vale la pena lo que haces para ganar esa cantidad de dinero o simplemente me quedo en mi casa (que estoy tan agusto)

F.P: Toni lo ha dicho muy bien. Si de alguna forma el hecho de enriquecerme contribuye a fastidiar o hacer algún daño en la vida de otros, que eso es lo más importante. Y, sobre todo, la reflexión más allá, que es pensar en el mundo que hemos creado a través del dinero, que es un mundo tan desequilibrado y una trampa tan terrible. Hay muy poca gente que tiene mucho, frente a una gran mayoría que tiene poco o nada y no sabemos cuál es la solución, que es lo más gracioso.

En la obra, habláis en cierta manera de la falta de valores que existe en el mundo. ¿Creéis que esa falta de valores existe en la realidad y no existe ningún tipo de remordimientos?

T.A: Absolutamente. Me parece que el mundo que hemos creado y el ritmo que llevamos no nos deja parar para reflexionar y ver lo que realmente vale la pena. Nosotros, los actores, estamos metidos en un mundo de la imagen, de quien tiene más seguidores y likes. Cuando paras un poco y te pones a observar es muy ridículo todo, y no creo que valga tanto la pena y no hace falta exponerse tanto. Creo que hay una parte de la sociedad, no solo de la profesión, que está dando un paso atrás respecto a todo eso y que no vale tanto la pena. Yo siempre hablaba de la estupidez con el bien y el mal.

La estupidez siempre se relaciona con la inteligencia, y si le llamas estúpido a alguien piensa que es tonto. Hay una frase que me gusta mucho que es es estúpido aquel que causa un daño a otro sin causar un beneficio. Solo para beneficiarme yo hago un daño y a lo mejor al final, no me beneficio. Hay una falta de valores o recuperar esos valores, como que están ahí pero no nos da tiempo.

F.P: Esta función está inspirada en uno de los pecados capitales de El Bosco. Cuando El Bosco pinta la mesa de los pecados capitales, donde el centro del círculo está la figura de Dios, él está en el centro. Si El Bosco fuera coetáneo nuestro, en el centro habría un dólar, en el centro de nuestro universo. Ya no es el ser humano, ya no es dios, ahora es el dinero. Los valores se pierden en pos de una fuerza mayor que lo controla todo y afecta a nuestro día a día que es el dinero. En el mundo hay muy pocos que tienen esa gran parte del dinero y son los que importan las reglas los que dominan el mundo. (T.A: Y son admirados).

Dicen que es más difícil hacer reír que hacer llorar a la gente ¿es esto así?

T.A: No lo sé, te lo digo de verdad. Sí creo que la comedia es un don, hay quien la tiene y quien no la tiene. Un don que yo considero muy preciado que hay que cuidar, que hay que mimar y que no hay que viciar. No hay que irse a la comedia fácil, La estupidez no es una comedia fácil. La gente se ríe, pero algunos se ríen en un sitio, otros en otro, cada uno saca su reflexión. No lo sé explicar, pero sí sé que tiene más que ver con tener un don que no con que sea fácil o difícil. Hay gente para la que es muy fácil hacer un drama y muy difícil hacer una comedia y al revés. Yo lo vivo así, yo he estado haciendo monólogos muy seria, muy seria y la gente se ríe. A veces digo: ¡Pero si estoy hundida en la miseria!, pero entiendo que como vía de escape la gente se pueda reír. Hay algo en mí que les hace reír y no me peleo, lo disfruto.

F.P: Yo creo que es difícil hacer una cosa u otra, siendo auténtico y sin perder la autenticidad. No sé si me explico.

¿Algún avance de vuestros futuros proyectos?

T.A: Yo estoy rodando una película con Daniel Monzón. Me he escapado a Zaragoza de milagro, porque estoy metida en el rodaje, pero se merecía una buena despedida La estupidez. Cuando salieron estas fechas dije: ¡Qué guay tengo el fin de semana libre y podemos hacer una despedida bien bonita!

F.P: Yo voy a rodar ahora un cortometraje, mi primer corto como director. Y automáticamente después empiezo a dirigir mi primera obra de teatro. (T.A: Y El ciclista utópico). Y, a parte, acabo de estrenar una función que se llama El ciclista utópico que es la tercera producción de la compañía nuestra (FeelGood Teatro) que retomaremos la gira a finales de agosto hasta que dure. Esperemos que dure mucho.

T.A: Como veis, él sigue siendo hiperactivo, yo no. (F.P: La silla, la silla, el juego de la silla… Muchas gracias, de verdad).

Samuel Riad, Ana Calvo García, Noelia Muñoz 

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