El pulso por la sanidad

FILE PHOTO: U.S. President Barack Obama (R) greets President-elect Donald Trump at inauguration ceremonies swearing in Trump as president on the West front of the U.S. Capitol in Washington, U.S., January 20, 2017. REUTERS/Carlos Barria/File Photo
FILE PHOTO: U.S. President Barack Obama (R) greets President-elect Donald Trump at inauguration ceremonies swearing in Trump as president on the West front of the U.S. Capitol in Washington, U.S., January 20, 2017. REUTERS/Carlos Barria/File Photo

Donald Trump consigue su primera victoria legislativa tras la aprobación de la ley de sanidad

La huella de Barack Obama se disipa cada vez más. Donald Trump ha conseguido, después de más de 100 días, conseguir uno de sus propósitos para la población estadounidense. El expresidente promulgó en el 2010 la ley sanitaria conocida como Obamacare. Tal y como explica la página oficial de este estatuto, “millones de personas sin seguro tienen acceso a opciones de cuidado de salud que no podían obtener en el pasado”. De esta manera, Trump está a punto de alcanzar el que es su primer éxito legislativo, la abolición definitiva de la reforma sanitaria que Barack Obama impulsó. La nueva propuesta sanitaria ha sido encomendada tanto por Donald Trump como por el Presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. El primer éxito de Trump se ha producido en el momento en el que el presidente ha despedido al director del FBI, James Comey.

El Congreso de Estados Unidos ha aprobado la reforma sanitaria. Sin embargo, este éxito dejó una evidente sombra hace tan solo dos meses. En marzo del 2017, su ley fue retirada después de que su votación en la Cámara de Representantes fuera suspendida in extremis ante la constatación de que no iba a lograr la mayoría suficiente. A pesar de todo, el magnate confió en que más pronto que tarde su reforma iba a florecer. Donald Trump ha dedicado las últimas semanas para convencer a cada uno de los que votaron en contra de su campaña sanitaria. La votación de la aprobación de la reforma estuvo muy ajustada: 217 votos positivos frente 213 en contra, entre los que se encontraban todos los miembros demócratas y una veintena de republicanos puesto que resultaban beneficiarios de la Obamacare. A pesar de ello, el presidente de Estados Unidos confía que el apoyo de los republicanos aumente y sigan las propuestas del líder: “¡Los senadores republicanos no dejarán de lado al pueblo americano! ¡Las primas y los deducibles de Obamacare están subiendo, era una mentira y está muerto!”, escribió Trump en su cuenta de Twitter.

La Oficina Presupuestaria del Congreso, de carácter imparcial, señaló que la versión del proyecto sanitario republicano dejaría a 24 millones de personas más sin seguro en la próxima década, además de una reducción del déficit de 337.000 millones de dólares en el mismo periodo de tiempo. La Administración Trump considera que recortando el impuesto de las sociedades y rebajando los impuestos a los más adinerados, conseguirá un mayor crecimiento. Donald Trump declaró que su reforma sanitaria supondría un seguro médico para todos.

Por su parte, el ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, continúa luchando para que la ley sanitaria que ha estado vigente durante siete años en el país norteamericano, siga su tránsito. Obama pidió coraje político a los miembros del Senado para impedir la derogación de su ley. Alabó y defendió a los que votaron durante su mandato a favor de su reforma: “Estos hombres y mujeres (que votaron a favor de Obamacare) hicieron lo correcto, hicieron lo difícil, ellos fueron perfiles de coraje”, afirmó el expresidente. También exigió que los votantes se basaran no en el bien de su ideología y partido político, sino en el bienestar ciudadano.

Donald Trump ha considerado desde el inicio de su mandato que la ley sanitaria vigente no era la adecuada: “Tenemos un sistema de salud que no funciona. Ustedes (los australianos) tienen un sistema mejor que el nuestro”. Este enunciado sorprendió a los asistentes puesto que la Obemacare consiguió que Estados Unidos, mediante un sistema de seguros privados, tuviera la mayor cobertura sanitaria de toda la historia. Sin embargo, el caso de Australia está completamente en el límite opuesto, con una cobertura pública universal mínima. Ante estas polémicas declaraciones, el portavoz de la Casas Blanca, Sarah Huckabee Sanders, defendió la actitud del presidente: “El presidente estaba cumplimentando a un mandatario extranjero. Esto no significaba nada más que eso”. A pesar de todo, Trump considera que cualquier otra política sanitaria del mundo supera con creces a la impuesta por Obama, la Obamacare.

La aprobación de la ley de Donald Trump para acabar con el Obamacare provoca destrozos que podrían afectar a los más vulnerables La Trumpcare no permitirá a las compañías restringir el acceso a una cobertura médica por dolencias preexistentes o condiciones previas, pero sí se subirá el precio en función de estos antecedentes, entre los que se podría entender el acoso o los malos tratos, entre muchos otros. Con la Obamacare, esta práctica estaba completamente prohibida. El Congreso permite que los gobernadores de cada territorio puedan aplicar la ley sanitaria que consideren, permitiendo o no a las aseguradoras establecer esos costes.

Su primer éxito legislativo ha ocurrido al mismo tiempo que Donald Trump ha despedido al director del FBI, James Comey. El presidente Trump envió una carta a Comey, donde le explica que recibió la sugerencia del fiscal general Jeff Sessions para quitarlo de esa posición. A pesar de todo, apreció la iniciativa que tuvo el ya ex director del FBI de informarle en todo momento de la situación que estaba viviendo Trump en los procesos de investigación. El presidente aseguró que se debe a los errores que cometió en su declaración ante el Senado sobre los correos privados de Hillary Clinton, aunque algunos creen que se trata de una mera excusa para deshacerse de él.

Han tenido que pasar más de 100 días para que uno de los principales propósitos de Donald Trump se hiciera realidad. Tras siete años de la ley sanitaria validada por el ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su vigencia ha concluido. Donald Trump tuvo que buscar alternativas a su persuasión al no haber conseguido que se aceptara por primera vez su propuesta sanitaria. Los mecanismos de persuasión que ha empleado Trump han demostrado ser lo suficiente poderosos para cambiar la mentalidad e ideología de los miembros políticos de su propio partido republicano. Su influencia, mediante instrumentos posiblemente desconocidos, le está ayudando a conseguir sus objetivos políticos.

Ana Calvo García

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