El misterio de Banksy

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Se conoce como Banksy al autor más representativo del llamado Street Art (o arte urbano) en la actualidad y a uno de los artistas con mayor fama mundial. Su arte: provocador; su identidad: desconocida; su intención; cambiar el mundo.

El Street Art nace como término en los años 90 del pasado siglo englobando a todo el arte callejero. Esto incluye por supuesto posters, grafitis, dibujos en 3D o pegatinas independientemente de que estos se realizaran de acuerdo a la legalidad o no. Si bien es cierto que esto cuenta con una serie de precedentes en los años 60 en las grandes ciudades europeas, especialmente en París, en las que mediante plantillas se hacían dibujos o se transmitían mensajes de carácter político, hablamos de Street Art cuando con la llegada de artistas norteamericanos en los 90 se popularizan estas actuaciones con miles de seguidores posteriormente por todo el mundo. De tal nivel son las representaciones que no hay duda de que pueden elevarse sin ningún inconveniente a la categoría de arte. Actualmente algunos artistas son Jacek Tylicki y John Fekner. Las representaciones son de todo tipo aunque suelen conllevar un potente mensaje. También contamos con la versión española de este movimiento que comenzó en los barrios periféricos de las grandes ciudades hasta contar con importantes focos en Cuenca, Zaragoza, Barcelona o Madrid. Para estas ciudades el Street Art ya forma parte de sus calles de tal manera que encontramos por ejemplo la “Ruta del arte urbano del barrio de San Antón de Cuenca” o encargos a los artistas por parte de los propios ayuntamientos por toda España para decorar las ciudades.

De este movimiento encontramos como principal representante a Banksy cuya identidad queda oculta al público. Por esta razón hay miles de rumores por las redes imaginando quién podría ser el famoso artista aunque en realidad nadie lo sabe con total certeza. El tema ha vuelto a la prensa cuando un videoaficcionado anónimo afirma haber tomado imágenes del artista en Israel este mismo abril.

Se dice de Banksy que nació en 1975 en Bristol, conocido como “la ciudad del arte”, que se trata de un varón rubio y alto según uno de los periodistas de The Guardian, uno de los pocos que ha hablado cara a cara con él reconociéndolo como Bansky. Se sabe que su obra da comienzo en Bristol entre los años 1992 y 1994 y posteriormente, realiza una exposición en Londres en el año 2000. A partir de este punto sus murales aparecen por todo el mundo: en 2005 realizó murales en el Muro de Cisgordania, tenemos también parte de su obra en San Francisco, Detroit, Warren, Melbourne, Calais, Knightsbridge… Una de sus últimas creaciones se ha configurado como un bombazo dentro del arte, Dismaland. Una macabra parodia de Disney Land en forma de parque de atracciones para adultos en el que los dramas sociales de nuestro tiempo se satirizan y exponen para el gran público. Este parque ya ha sido desmantelado por lo que el autor lo ha convertido en un sueño reservado en los residuos digitales que nos quedan. Las piezas de Dismaland se han utilizado para construir casas para niños sin recursos en Calais. Crea también una pasarela de donación a favor de una pequeña ONG española en el año 2016. Este año su último proyecto es un hotel, “Walled of (amurallado), el hotel con las peores vistas del mundo”, situado frente al muro que separa Israel de Cisjordania con todas las habitaciones decoradas por el propio Banksy.

En su arte impera la crítica social. Muestra la crudeza de los dramas del mundo a través de imágenes que cuentan con un poderoso mensaje. Suelen aparecer en su obra los niños como víctimas, las ratas o los cuerpos de seguridad como una amenaza, encontramos también claras alusiones anticapitalistas, críticas a las convenciones sociales, muerte de lo políticamente correcto, incitación a la protesta, lucha. Con ello ha recibido duras críticas. Por una parte, de otros artistas al defender el anticapitalismo habiendo ganado una auténtica fortuna con sus obras colaborando en el proceso con múltiples empresas. Por otra parte, de grupos que lo acusan de ser un incitador a las revueltas y un glorificador del arte callejero (comprendido esencialmente por estos colectivos como mero vandalismo). Se suma por parte de algunos que se trata de un arte poco especializado, es decir, se trata de un arte dirigido a las mayorías sociales –incluso para aquellos que no cuentan con estudios–. Muchas bocas se llenan tildándolo de provocador.
Así pues, sin duda nos encontramos ante un auténtico misterio obcecado en demostrar que el arte puede cambiar el mundo. Un fenómeno que levanta la falda a los problemas con verdad, imagen, color e indudable valentía. Algo que nos dará mucho de lo que hablar y que ya está en los libros de historia.

Por Cristina Gimeno Calderero

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