El futuro de la central térmica de Andorra

Amigos de la Tierra Aragón

La Central Térmica de Andorra se cerrará el 30 de junio de 2020, decisión que Enel, principal accionista de Endesa, anunció en la junta general de accionistas de Roma. Pero no solo la central térmica turolense pondrá fin a sus funciones, la Central Térmica de Compostilla, de la provincia de León, también cerrará definitivamente.

Días más tarde, José Bogas, consejero delegado de Endesa, le comunicó a Marta Gastón, consejera de Economía, Industria y Empleo del Gobierno de Aragón, que en la junta anteriormente nombrada no se dio oficialidad al cierre de la Central Térmica de Andorra. La central turolense, para poder seguir emitiendo energía, tiene que someterse a unas modificaciones para cumplir las directivas medioambientales de la Unión Europea. Endesa, si quiere llevar a cabo dichas remodelaciones, debería invertir 180 millones de euros.

“La térmica no tiene la vida que tenía antes. Hoy quedan en Teruel dos explotaciones de cielo abierto y de minería interior no queda nada. Por lo que la producción de carbón ha bajado muchísimo y en cuanto los puestos de trabajo: trabajan 100 personas en estas explotaciones de cielo abierto y 250 en la térmica. La fuerza es mucho menor que la que era.”, afirma Francisco Pina, prejubilado del grupo industrial Samca, que está presente en sectores como la agricultura, energía, plásticos, fibras sintéticas, promoción inmobiliaria y, en este caso, en la minería.

La directiva de Emisiones Industriales y las centrales térmicas de carbón en España, redactada por Yolanda Fernández Montes, directora de Medio Ambiente, Sostenibilidad, Innovación y Calidad de EDP España, dice: “Como la existencia de las centrales a partir de 2020 está condicionada a la realización de importantes adaptaciones ambientales, el cierre de la central por no llevar a cabo las inversiones medioambientales necesarias conllevaría el cierre de la mina, y al contrario, el cierre de la mina, podría hacer inviable el funcionamiento de la central.”

“Se lleva ya 14 o 15 años con un plan de prejubilaciones. El carbón tenía los días contados. En aquel entonces había unos 1.500 mineros de interior y hoy quedan unos pocos. Porque la última mina se cerró en diciembre del año pasado, la mina Sierra de Arcos de Samca, y ahora está la labor de desmantelar y recuperar material.”, cuenta Francisco. El hecho de que el carbón es un recurso que se va a agotando, “es algo que se sabía” añade y, con él, los puestos de cientos de empleados.

Tanto el Gobierno de Aragón como Endesa aseguran que el Gobierno Central no está tomando decisiones para garantizar el futuro de la central turolense. “El futuro es incierto y es duro”, apunta Francisco. “Mientras ha sido Endesa quien ha estado explotando la térmica, era una dependencia estatal y los costes ayudaban a mantener el tema de la minería. Hoy que está en manos de Enel, lo miran con otra perspectiva y de otra manera”, opina.

“Entonces es jodido y es muy jodido para la zona. Porque si ahora habiendo caído mucho, quedan 1000 puestos de trabajo, es que no hay otra cosa. Es normal que desde sindicatos, que desde el Ayuntamiento de Ariño y desde otros ayuntamientos se estén todo el día moviendo el tema para ver si de otra manera se fuerza a que Enel se adapte a todas las modificaciones que tiene que hacer y, también, que ayude a los pueblos a instalar una industria de otro tipo”, habla Francisco acerca de los municipios afectados por el posible cierre de la Central Térmica de Andorra.

El carbón es una fuente de energía no renovable y tiene un gran impacto en el cambio climático en forma de emisiones de dióxido de carbono. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la reducción de las emisiones domésticas derivadas de sistemas energéticos basados en el carbón y la biomasa, así como de la incineración de desechos agrícolas permitiría limitar importantes fuentes de contaminación del aire en zonas periurbanas y rurales de las regiones en desarrollo.

También, el carbón presenta graves riegos de salud para unas 3000 millones de personas que cocinan y calientan sus hogares con combustibles de biomasa y carbón, dato recogido por la OMS. Algunos estudios dicen que en menos de dos décadas las minas de carbón se acabarán agotando. Buena noticia para todas las personas que se preocupan por el medio ambiente.

Laura Juan

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