El fin de una presidencia corrupta

Los ocho jueces del Tribunal Constitucional de Corea del Sur aprobaron el pasado 9 de marzo, por unanimidad, la destitución de la conservadora Park Geun-Hye como jefa de Estado. La decisión del órgano judicial fue retransmitida en directo por todas las televisiones y radios del país. Previamente, en diciembre, el Parlamento ya había votado su destitución. De los 300 parlamentarios, 299 votaron y el resultado no dejó indiferente a nadie: 234 votos a favor, 56 en contra, 7  nulos y 2 abstenciones. Tras pedir disculpas a través de un discurso televisado, Park Geun-Hye ha entregado todos sus poderes temporalmente al primer ministro Hwang Kyo-ahn. Según la Constitución la elección del próximo jefe de Gobierno del país debe celebrarse en un periodo de 60 días desde su destitución.

La ya ex presidenta de Corea del Sur ha sido impugnada por un delito de tráfico de influencias debido a su vinculación en la trama de corrupción de la “Rasputina”. Se le acusa de participar junto con su amiga Choi Soon-sil, conocida como la “Rasputina”, en la creación de dos fundaciones que se utilizaron para extorsionar fondos a grandes empresas. El Tribunal Constitucional aseguró que Park Geun-Hye infringió la ley al traspasarle  documentos confidenciales a  Choi Soon-sil y al permitirle interferir en asuntos del Estado.

Estas acusaciones no eran motivo suficiente para ordenar su destitución. Sin embargo, el Tribunal Constitucional asegura que es culpable de un delito de omisión de sus obligaciones, como jefa de Estado, durante el hundimiento del ferri Sewol en abril de 2014. Este suceso causó más de 300 muertos, la mayoría de ellos estudiantes de secundaria. El  accidente fue debido a fallos en la estructura del ferri y a una mayor carga de la permitida, lo cual se sumó a varios errores humanos. Además, tras una investigación oficial se descubrió que el proceso de evacuación tuvo grandes fallos que impidieron salvar decenas de vidas. Este hundimiento produjo un fuerte conflicto social en el que se exigieron responsabilidades al Gobierno.

La mayor crisis política  de Corea del Sur

La trama de corrupción de la “Rasputina” comenzó a resonar en el país en noviembre del año pasado. La cadena de televisión JTBC tuvo acceso a los archivos del ordenador de Choi Soon-sil y descubrió la estrecha relación entre la “Rasputina” y la ex presidenta Park. Averiguaron que Choi Soon-sil tuvo acceso a documentos secretos vinculados con las relaciones internacionales con Japón y Corea del Norte. Además, utilizó su amistad para convencer a grandes multinacionales, como Samsung, para que “donaran” hasta 80.000 millones de won, lo que equivale a 63 millones de euros, a las dos fundaciones que dirigía.

Este escándalo provocó una gran agitación social que se visibilizó a través de miles de personas manifestándose. A la movilización se sumaron peticiones para que dimitiera por parte de importantes figuras políticas, como el alcalde de Seúl. El revuelo  que generaron estas informaciones obligó a Choi Soon-sil a regresar al país desde Alemania, donde llevaba dos meses viviendo. Al llegar a Corea del Sur fue detenida para evitar una posible fuga.

Desde entonces, Choi Soon-sil ha permanecido en prisión y cada sábado los surcoreanos se manifestaban pidiendo la dimisión de la ex presidenta Park Geun-Hye. En enero el caso dio un giro debido a las declaraciones de la sobrina de la “Rasputina”, Chang Si-ho. Admitió haber chantajeado a la compañía Samsung junto a su tía, a quien describe como el cerebro de la trama de corrupción. También declaró haber malversado fondos del Centro de Elite de Deportes de Invierno, el cual ella misma gestionaba.

21.600 agentes policiales

El día de la retransmisión de la decisión del Tribunal Constitucional se desplegó un fuerte dispositivo de seguridad en Seúl para  evitar confrontaciones entre los seguidores y detractores de Park Geun-Hye. Decenas de miles de surcoreanos salieron a las calles de la capital tanto para celebrar la decisión judicial y reclamar la detención de Park, como para defender a la ex presidenta. Aunque las fuerzas policiales separaban a ambos grupos unas siete personas resultaron heridas y dos fallecieron. El suceso tuvo lugar en la avenida de Sejong debido a que varios defensores de Park intentaron romper por la fuerza los cordones policiales provocando violentos choques. Ambas víctimas eran varones de 72 y 60 años que fueron hallados inconscientes cerca de la sede del Tribunal Constitucional. Ambos fallecieron de camino al hospital.

En Todo Noticias

El escándalo que ha producido en el país esta trama de corrupción ha puesto en tela de juicio no sólo la presidencia de Park Geun-Hye, sino también todo el sistema político y la relación entre el poder y los grandes conglomerados industriales. En este caso, Samsung se ha visto envuelto en este caso de corrupción. Antes de la decisión del Tribunal Constitucional, se inició el juicio contra Lee Jae-yong, vicepresidente y heredero de la dinastía que controla esta empresa. Ha sido procesado, presuntamente, por pagar sobornos y por malversación, por haber entregado cerca de 37 millones de dólares a una de las fundaciones de la “Rasputina” a cambio de un favor político en la administración. En un proceso paralelo cuatro altos directivos de la compañía también han sido imputados: el vicepresidente de la Oficina de Estrategia Corporativa, Choi Gee-sung; el consejero delegado, Kwon Oh-hyun; el presidente de la división electrónica, Park Sang-jin; y el vicepresidente ejecutivo Hwang Sung-soo.

Los representantes legales de Lee Jae-yong  afirman que la transmisión de fondos fue debido a la presión que ejerció la ex presidenta Park Geun-Hye sobre él. Sin embargo, la Fiscalía destaca una “tablet” de Choi Soon-sil con abundante información sobre los pagos de Samsung. Además, dichos pagos se realizaron en virtud de unos presuntos trabajos de consultoría que se efectuaron por la compañía de la “Rasputina”, Core Sports International, la cual tiene sede en Alemania. Junto a ello, Samsung le habría regalado varios caballos y clases de equitación a la hija de Choi Soon-sil  quien  fue arrestada en Dinamarca hace un mes por negarse a regresar a Corea del Sur para declarar ante la justicia.

Sofía Fondevilla Palacián

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