EDITORIAL: El Código Mariano

EFE
GRA090. MADRID, 29/09/2014.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su comparecencia hoy ante los medios de comunicación en el Palacio de la Moncloa, tras la reunión del Consejo de Ministros extraordinario que ha formalizado los dos recursos al Tribunal Constitucional contra la ley de consultas catalana y el decreto de convocatoria de la consulta soberanista del 9 de noviembre, en la que ha afirmado que “no hay nada ni nadie ni poder ni institución alguna que pueda romper el principio de soberanía única e indivisible sobre la que se basa nuestra convivencia” ni “privar a todos los españoles del derecho a decidir lo que es su país”. EFE/Ballesteros

Si tuviéramos que ofrecer un ejemplo del mejor estratega político, ese sería sin lugar a dudas, Mariano Rajoy, capaz de conseguirlo todo, de mantenerse ahí en la poltrona. Desde que fuera elegido líder de los populares en 2004, el Presidente del Gobierno ha visto caer a todos, empezando por Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre que intentaba disputarle el cargo hace nueve años y un largo etcétera de dirigentes enfrascados en la corrupción: Francisco Camps, Carlos Fabra, Jaume Matas, Rodrigo Rato, Ana Mato, José Manuel Soria incluso a su gran amiga Rita Barberá la dejaron absolutamente apartada.

Todos han caído por distintas razones, todos salvo Mariano Rajoy. Ha sufrido momentos críticos como la publicación en prensa de los papeles de Bárcenas o el SMS apoyando al extesorero, pero refugiándose en el plasma y ordenando dar la cara a Cospedal, fue capaz de capear el temporal.

Todo vale si de preservar el poder se trata: Rechazar presentarse a la investidura cuando lo ordena el Rey, llevarnos a nuevas elecciones, generar la implosión del Partido Socialista por facilitarle la gobernabilidad, todo vale para Rajoy. Hasta romper las relaciones de su partido con FAES y ningunear a su mentor José María Aznar.

Ahora vemos como la estrategia continúa surtiendo efecto en lo relativo a los Presupuestos Generales del Estado y a la moción de censura en Murcia. Basta con varias cesiones a Ciudadanos y nacionalistas, alguna medida cosmética en cuestiones sociales y de empleo y ya todos contentos.

Rajoy todo lo puede. El último de los suyos en caer, Pedro Antonio Sánchez, investigado por el Caso Auditorio. Los populares murcianos mantuvieron prietas las filas hasta ver peligrar el Gobierno de la región. Sin embargo, Mariano Rajoy ahí sigue, intacto como el primer día. ¿La clave? No mover ni un dedo, no hacer nada, ni pestañear.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *