El Banco Popular desaparece en manos del Santander tras 91 años de historia

Sucursales del Santader y del Popular / Fuente: Reuters

El pasado 7 de junio el Banco Santander adquirió el Banco Popular por un euro, al no poder la entidad absorbida hacer frente a las provisiones inmobiliarias de la época del boom y peligrar su solvencia inmediata. El Santander deberá realizar una ampliación de capital de 7000 millones para asegurar las cuentas del popular. La operación se realizó siguiendo, y empleándose por primera vez, el Mecanismo Único de Resolución europeo (MUR), por la cual los ciudadanos españoles y europeos no tendrán que asumir los costes de salvar el banco.

La caída del hasta el momento el sexto banco más importante de España se presagiaba desde hacía semanas. La entidad intervenida estaba experimentando caídas diarias mayores al 17%, lo cual generaba una fuga de depósitos y el martes se quedó sin liquidez, por lo que sin la intervención del Santander no hubiera podido atender a sus clientes el miércoles. El Banco Popular llevaba semanas buscando comprador, pero nadie estaba dispuesto a consumar la compra sin antes realizarse un rescate interno.

La intervención de Europa en la operación fue muy rápida e inédita. “El banco no presentó oferta en el primer proceso pero, como conocíamos el banco, hemos podido presentar una oferta en muy poco tiempo para quedarnos con el Popular”, afirmó Ana Botín, presidenta del Santander. No es la primera vez que la Unión Europea interviene para evitar el colapso de un banco, y en España con el precedente de Bankia esto es muy conocido, la diferencia es que esta vez son los accionistas los que asumen los costes.

Siguiendo el procedimiento de las autoridades europeas, la totalidad de las acciones del Banco Popular fueron puestas a cero, perdiéndose el total de su valor. De este modo el Popular realizó dotaciones por casi 8000 millones antes de su compra por el Santander. Esto supone que el  los accionistas del Popular perderán el 100% de su inversión. La Comisión Nacional del Mercado de Valores ha suspendido cautelarmente las cotizaciones del Popular, que habían perdido la mitad de su valor en Bolsa en las cinco últimas sesiones anteriores a la compra.

Se ven afectados unos 300000 accionistas (305.152, según el último dato del 31 de marzo). Ana Botín ha descartado compensaciones para los pequeños accionistas. Los propietarios de bonos también resultan afectados por la medida. Entre los inversores que más dinero pierden con la operación se encuentran el grupo Lucsik (90 millones), Antonio del Valle (450 millones) o la dueña de Prosegur, Helena Revoredo (800000). Los titulares de deuda senior,  los ahorradores, depositantes o inversores en fondos gestionados por el Popular no están afectados. El hasta la compra y desde diciembre presidente del Popular, Emilio Saracho, admitió haber “fracasado”.

Otilia es un ejemplo de accionista que con esta operación ha perdido todos sus ahorros. Esta mujer almeriense saltó a los medios cuando fue grabada mientras hablaba por teléfono muy angustiada tras enterarse de la pérdida de valor de sus acciones. Al parecer ha perdido cerca de un millón de euros. La afectada afirma que en la sucursal no le dieron ningún tipo de solución, que le sugirieron que se informara por televisión, e incluso que le expulsaron de malas formas de la misma.

También se teme por el futuro de los empleados del Popular. Según los sindicatos, la compra supondrá importantes ajustes de plantilla y sucursales. Hasta el momento, la plantilla del Popular estaba integrada por más de 10600 empleados. El Santander ha configurado un nuevo consejo de administración al efectuar tras la adquisición, que está presidido por José García Cantera, director financiero del Santander.

El Popular desaparece tras casi 100 años de historia. Un banco vinculado al Opus Dei pero que paradógicamente financió al PCE para su campaña electoral cuando fue legalizado en los años 70. Banesto, Central, Hispano Americano, Bilbao, Vizcaya, Popular y Santander eran los grandes bancos de ese momento, pero tras una serie de fusiones y adquisiciones solo quedan dos, BBVA y Santander. El Popular se había  mantenido al margen de estos procedimientos, salvo por la OPA amistosa sobre el Banco Pastor realizada en el año 2012.

Ignacio López Soláns.

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