«El baile es algo muy grande, merece la pena», entrevista a Óscar Asensio.

La suerte en el camino del arte no acude a quien no la llama. A veces, no llega nunca, pero en otras ocasiones, sorprende a quien menos lo espera; tal es su capricho. La historia de Óscar Asensio, a medio camino entre la bata del laboratorio y las tablas del escenario, no deja de sorprender.

¿Óscar, a qué te dedicas?
Actualmente me dedico de manera profesional al baile, pronto llevaré tres años con ello. Nuestro último trabajo se llama “Ahora, el musical” y está enfocado a vincular la esencia de Joaquín Sabina junto con su música y el baile. Ha resultado que, desde actuaciones como la del pasado diciembre en Zaragoza, tiene tirón por lo que pronto nos marcharemos de gira. Además de ello estoy cursando como segunda opción un Grado medio de químico de laboratorio.

Las circunstancias en las que ahora mismo te encuentras no estaban previstas. ¿Cuál era tu ocupación antes de entrar en contacto con el mundo del baile?
Antes del baile me encontraba centrado en mis estudios. Estaba comenzando en la Escuela de Artes porque mi primera idea era dedicarme al dibujo. Sin embargo, no me fue demasiado bien ya que la LOMCE convirtió un curso que era mayormente práctico en otro completamente teórico. No me sentía un artista así que lo abandoné. Nunca sabes por donde va a marchar la vida y buscando otras opciones me di cuenta de que la Química en su momento se me había dado bien así que viré hacia un Grado medio de Química pura. Mis planes a partir de entonces consistirían en dedicarme a ser técnico de laboratorio.

¿Cómo tomas contacto con el baile por primera vez?
Todo comenzó cuando un grupo de amigas empezó a buscar un bailarín para su grupo y viendo que la compañera a la que se lo preguntaban se negaba pensé “¿Por qué no probar?” y me uní a ellas. Nunca antes había bailado pero poco a poco se fue convirtiendo en mi afición y, por supuesto, no tenía ningún plan de futuro para esto. Se trataba de un entretenimiento que me llenaba por dentro.

¿Cómo conseguiste acceder al grupo de baile en el que te encuentras?
Me enteré de que había un casting (aquí, en Zaragoza) y la gente comenzó a animarme para que me presentara. Simplemente se trataba de probar. Recuerdo que ese día fue un caos comenzando con que perdí el autobús. Intenté resolverlo cogiendo un taxi y como no pasaba ninguno contacté con la persona que organizaba la prueba para comentarle mi situación y pedirle algo más de tiempo pero me dieron a entender que no era posible. No se me ocurrió otra cosa que salir corriendo a casa donde cogí el patín y, acto seguido, crucé Zaragoza para tener mi oportunidad. Cuando llegué recuerdo que me dolía todo.
El casting consistía en reproducir una coreografía en grupo teniendo media hora disponible de ensayo. Cuando hice la prueba tenía muchas dudas porque no contaba con demasiada experiencia pero al terminar sentí que me había quitado un gran peso de encima. Me mandaron a casa a esperar el mensaje en el que nos comunicaban si entrábamos o no. En el momento en que llegó aquél mensaje pensé que se trataba de propaganda, ya que no recordaba el número, pero me di cuenta pronto de que eran ellos y me convencí de que me iban a decir que no entraba. En contra de lo esperado, estaba dentro. A partir de aquí llegó el trabajo, el baile y las grandes noticias, como que nuestro musical podría pasearse por los grandes escenarios de toda España.

Es de suponer que tu vida daría un vuelco.
Al principio fue fantástico porque acababa de encontrar algo que realmente amaba pero por otro lado derrumbó todos los plantes que había hecho, el baile se convirtió en una posible perspectiva profesional. Empecé a dudar de si debía dedicarme a ser técnico de laboratorio o mi opción era el baile. Se trata de una profesión muy dura ya que dependes mucho de las oportunidades. A ello le tenemos que sumar que, como en todas las artes, o vales o no vales y la duda sobre tus capacidades siempre está ahí. El baile, sin embargo, es algo muy grande y merece la pena.

Parece que las actividades artísticas suponen cierto riesgo para el futuro. ¿Qué le dirías a una persona que ahora mismo quiere dedicarse al baile pero teme dar el primer paso?
Sí, el riesgo siempre se encuentra ahí y si te quieres dedicar a ello debes ser muy bueno aunque esto no debería asustar a nadie. Si te gusta ve a por ello sin cuestionártelo. Ten en cuenta que por el camino no todos irán contigo pero sigue adelante; aprecia a los que te apoyen, en mi caso, tengo a mi madre incondicionalmente. Por otro lado, abandonar los estudios es un error porque siempre suponen cierta tranquilidad. Se trata de un colchón aunque ojalá triunfes con tu pasión.

¿Cuáles son tus proyectos para el futuro?
Sigo teniendo dudas así que dejo todas las puertas abiertas. Mi principal proyecto ahora es la gira. Se trata de algo que me ilusiona bastante y que, sin duda, en su momento me sorprendió, especialmente su duración (de un año). Esperamos que comience en otoño aunque lo comunicaremos junto con todos los detalles si así resulta en nuestras redes sociales, donde esperamos prontas actualizaciones. No dejo de pensar que es algo inmenso y que probablemente este pueda ser el trampolín para una futura carrera profesional. La suerte, si llega, me encontrará despierto.

Cristina Gimeno Calderero

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