EDITORIAL: Venezuela camina hacia la dictadura

Venezuela padece desde hace más de tres meses una verdadera situación de emergencia como consecuencia de la deriva autoritaria del régimen de Nicolás Maduro tras la derrota en las elecciones legislativas de diciembre de 2015. El sucesor de Hugo Chávez teme, ahora más que nunca, perder el poder a través de los cauces que permitirían hacerlo con la legalidad vigente y por ello su solución pasa por modificarla a cualquier precio, aunque la oposición y buena parte de la ciudadanía le solicite lo contrario. El pasado 16 de julio casi ocho millones de venezolanos votaron en contra de la Constituyente, a pesar de las trabas puestas desde el gobierno para impedir que se celebrasen las votaciones con normalidad.

Resulta absolutamente desolador observar como quienes se hacen llamar representantes del pueblo, quienes alardean de preocuparse y de hacer política por los menesterosos, hacen de su capa un sallo y dan la espalda a las reclamaciones una vez más. La sociedad venezolana lleva meses ocupando las calles y pidiendo a gritos democracia, libertad, derechos y sobre todo estado de bienestar.

Venezuela se halla en una situación de extrema pobreza, la desnutrición infantil es alarmante, los hospitales se encuentran sin los recursos más básicos para atender a los enfermos, los que antes pertenecían a la clase media, hoy en día son pobres y ya de nada les sirve trabajar. Los empleados públicos reciben presiones para que apoyen con firmeza las medidas adoptadas por el Ejecutivo y quienes osan levantar la voz, reciben represalias. Además, la seguridad brilla por su ausencia, muchísimas personas de a pie temen caminar por las calles a cualquier hora porque se producen multitud de agresiones de toda índole, robos, secuestros y asesinatos.

La comunidad internacional está uniendo sus fuerzas para pedir clemencia a Maduro, pero se sospecha que la excarcelación de Leopoldo López es su único gesto llevado a cabo, con el propósito de rebajar la presión. Estados Unidos amenaza con sanciones, pero quizá el bloqueo al petroleo doblegue al régimen. Tenemos un buen ejemplo como el de Cuba, en el caso de la isla el bloqueo a su economía solo sirvió de excusa a la dictadura para justificar la pésima situación y por ende fortalecer al gobierno. Por lo tanto, sancionar a la economía venezolana castigaría aún más a la población y Maduro tendría más herramientas en su intento por convertirse en un caudillo.

Desconocemos cual es la receta adecuada que solvente el embrollo, pero desde luego, sí sabemos que Venezuela no merece seguir siendo una olla a presión. Conmueve ver algunas imágenes a través de la prensa a diario acerca de lo que allí está sucediendo y más si cabe escuchar en primera persona testimonios de venezolanos que residen en nuestro país y tienen familiares y amigos que sufren la tiranía del régimen e incluso ellos mismos la sufrieron y temen no poder regresar a su tierra.

El pasado jueves, Micrófono abierto, el magacín de La Ocho Zaragoza Televisión conducido por Ana Calvo y Samuel Riad, recibió a dos venezolanos residentes en Zaragoza y adversos al régimen de Nicolás Maduro y relataron cuantas cosas están ocurriendo y que es lo que temen si se celebran las elecciones previstas el próximo día 30.

Es especialmente recomendable que vean la entrevista aquellos hijos de una democracia consolidada como es la española, que defienden a ultranza u observan con romanticismo el sistema tiránico de Maduro. Estamos convencidos que escuchar historias de ese tipo, les será útil y efectivo.

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