EDITORIAL: Urge el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género

EFE

Hoy es 25 de noviembre, Día contra la Violencia de Género, una lacra que debemos visibilizar y denunciar durante todo el año. Es una buena noticia la conciencia social generada en los últimos tiempos respecto a tal cuestión, las instituciones, los medios de comunicación y la ciudadanía de a pie, se han volcado en dicha materia. Sin embargo, no solo es insuficiente el camino andado, si no que debemos permanecer alerta en todo momento para no bajar la guardia. Según estudios publicados, corremos un serio riesgo de involución en las capas más jóvenes de la sociedad.

El veintisiete por ciento de los adolescentes considera normal la violencia en la pareja y un treinta y tres por ciento cree que los celos son una demostración de amor. Los datos merecen ser analizados e invitarnos a la reflexión. Debemos preguntarnos que errores hemos cometido para que generaciones que han nacido en una democracia consolidada y a los que supuestamente se les ha fomentado desde la escuela y desde los medios los valores de la igualdad y la tolerancia, adoptan patrones machistas que retrotraen a la España más reaccionaria.

Tal vez influyan los ajustes económicos en educación, la supresión de asignaturas como Educación para la Ciudadanía, relegar a un segundo plano la Filosofía y por supuesto determinados programas y series de televisión que alcanzan importantes cotas de audiencia a base de denigrar el cuerpo de la mujer. El estado de bienestar construido por los gobiernos de Felipe González y posteriormente de José Luis Rodríguez Zapatero, quien contribuyó a consolidarlos y a incidir en medidas en pro de la igualdad entre hombres y mujeres y una gran labor de concienciación contra los malos tratos mediante campañas publicitarias y en la enseñanza, han hecho posible que hoy la inmensa mayoría de ciudadanos se sumen a la reivindicación.

Es un logro que el gobierno del Partido Popular haga suya la defensa contra la violencia machista y por supuesto que el arco parlamentario en su conjunto se muestre proclive a rubricar un pacto de Estado. Afortunadamente esta cuestión ya no es arma arrojadiza en los mítines y eso habla positivamente de nuestro país, pero insistimos queda mucho todavía por conquistar. Solo evolucionaremos si los gobiernos, sea del color que sean, se comprometen a no recortar en enseñanza, a invertir los recursos de forma adecuada, si desde el Ministerio de Educación y Cultura se fomentan determinados valores que no pertenecen a la esfera privada de cada familia, sino que los colegios e institutos están en la obligación de inculcarlos en las aulas a diario y desde edades tempranas.

El próximo 17 de diciembre se cumplen veinte años del asesinato de Ana Orantes, calcinada a manos de su marido. Ella fue pionera a la hora de poner sobre la mesa aquella realidad oculta, que todos conocíamos y nadie osaba abordarla. La granadina relató en televisión los malos tratos sufridos durante cuarenta años, los sentimientos de miedo y terror a los que se enfrentaban ella y sus ocho hijos, por aquel entonces ya mayores. Su drama revolucionó a España y gracias a eso empezamos a cambiar, a romper el tabú, a hablar de ello y a denunciarlo. En 1999 se publicó la primera guía para víctimas, en 2003 se aprobó la ley reguladora de ordenes de protección. Un año más tarde se hizo efectiva la Ley Integral Contra la Violencia de Género y en 2007 la Ley de Igualdad.

Por el camino han quedado 1.000 vidas segadas desde 2001, según un estudio de El País. En 2016 cuarenta y cuatro mujeres fueron asesinadas y no solo eso: Se produjeron 142.000 denuncias, 14.000 partes de lesiones y 15.800 hombres condenados. En lo que llevamos de año, han fallecido cuarenta y cinco mujeres, el último crimen tuvo lugar ayer en la localidad castellonense de Vinaroz. Se llamaba Catarina, era de origen alemán, tenía treinta años y estaba embarazada. Su pareja le propinó un tiro para después terminar suicidándose. No se trata de hechos aislados, ni de crímenes pasionales, como describía la crónica negra in illo tempore, no. Es un gravísimo problema social, un asunto que no entiende además de clases sociales, ni de razas.

Conviene acordarse al mismo tiempo de la situación de la mujer en los países subdesarrollados, donde carecen de los derechos más fundamentales, donde es natural la mutilación genital, cubrirse el cabello e incluso el rostro con un velo, no se les permite conducir, ni trabajar y se les encarcela o se les lapida por cometer actos de adulterio. Millones de niñas sufren abusos, son obligadas a contraer matrimonio. Malala Yousafzal dio voz a esas menores. La paquistaní, obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2014 tras plantar cara al régimen por reclamar el derecho de las niñas a estudiar. A los quince años fue tiroteada por los talibanes, pero no se doblegó. Ahora cursa estudios en la Universidad de Oxford, Reino Unido.

No querríamos concluir la reflexión sin citar los datos y medidas más recientes impulsadas en materia de violencia de género en Aragón. El ejecutivo de Javier Lambán elaborará a partir de enero el primer protocolo contra los abusos sexuales en colaboración con la (FAMCP) Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias, según anunció Natalia Salvo, directora del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM). Se creará la Red Aragonesa de Entidades Locales Libres de Agresiones Sexuales en Aragón (RAELLAS), ya se han adherido cincuenta ayuntamientos y ocho comarcas, apuntó en rueda de prensa esta semana, Carmen Sánchez, Presidenta de FAMCP. El acuerdo reunirá a los organismos de Justicia, Sanidad, Fuerzas, Cuerpos de Seguridad del Estado y colectivos implicados.

La finalidad del Gobierno autonómico es incidir en la prevención, la sensibilización de la violencia sexual contra mujeres y niñas, aportando recursos de asistencia jurídica, psicológica y social. Los Datos Básicos de Violencia Contra las Mujeres en Aragón, afirman que entre enero y septiembre de este año se han registrado 3.096 llamadas en el teléfono habilitado las veinticuatro horas para víctimas de violencia de género. En el primer semestre de 2017, se presentaron 1.901 denuncias y 393 ordenes de protección. Los hijos de las víctimas no son ajenos a este asunto, 381 menores fueron atendidos por los servicios psicológicos del IAM. No hay que olvidar a los colectivos más vulnerables: Mujeres del medio rural, inmigrantes o prostitutas. Esta semana Micrófono abierto (miércoles a las 21.06 horas en La Ocho Zaragoza TV) entrevistó a Beatriz Bernad, del colectivo APLEC. En el magacín conducido por el director de EL ROTATIVO, Samuel Riad, se abordó la tarea ejercida en defensa de las mujeres que padecen malos tratos en el ámbito de la prostitución.

Celebramos que nuestra comunidad sea pionera lanzando dicho protocolo, demostrando la apuesta del ejecutivo socialista por políticas de corte progresista y el compromiso en la erradicación del machismo y la desigualdad latente en la sociedad. Porque no nos podemos permitir esas cifras escandalosas en pleno siglo XXI, porque detrás de ellas hay unas vidas que tienen derecho a vivir con dignidad, porque hay familias rotas, hijos huérfanos y traumatizados para siempre. Por todas esas razones, cada 25 de noviembre merece la pena salir a las calles a reivindicar la igualdad y a condenar las agresiones físicas y verbales. Confiamos en que sus señorías no demoren el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género.

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