EDITORIAL: Un gobierno frágil, pero ambicioso

Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados | El Periódico de Cataluña
Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados | El Periódico de Cataluña

El presidente, Pedro Sánchez, acudía ayer martes al Congreso de los Diputados para explicar su proyecto de gobierno. El proceso extraordinario que le permitió acceder a La Moncloa, una moción de censura, que no supone una investidura como tal, le había impedido dar buena cuenta de las políticas que llevaría a cabo el flamante ejecutivo socialista recién nombrado.

Si bien es cierto que el cuadro ministerial apuntaba maneras, con un claro perfil tecnócrata y una mayoría de ministros de gran nivel y alejados de intereses partidistas, lo cierto es que el programa político era una de las grandes incógnitas, a excepción de tímidas propuestas en la oposición.

La intervención presidencial generaba gran interés por tanto a la hora, ya no solo de conocer hacia donde se dirigiría nuestro país próximamente, sino también de saber qué papel jugarían el resto de formaciones, quizá descolocadas por la precipitación de los acontecimientos, en un incesante periodo prelectoral.

Tanto Podemos, como nacionalistas, PP y Ciudadanos, estaban deseosos de testar a un presidente visibilizando sus desacuerdos en diversas materias y también evidenciando los distintos sectarismos y frivolidades que genera la dinámica parlamentaria a día de hoy. Ayer se vieron desde ataques por supuestas concesiones al nacionalismo, así como por lo contrario, nuestro deja vu nacional, hasta reproches por no responder a un purismo ideológico muy de moda en los últimos tiempos. Un embestida generalizada que evidencia el miedo de la oposición a no ser capaces conquistar a sus electorados en un momento de claro reforzamiento del PSOE ante los próximos comicios.

Pese a los reproches habituales, lo cierto es que Sánchez presentó un programa progresista muy ambicioso que está llamado sin duda a consolidar su gobierno. Medidas como la exhumación de los restos de Franco, la vuelta de la sanidad universal, las políticas ambientales, la ayuda a los inmigrantes, la mejora de las condiciones laborales, la protección y defensa de las clases más empobrecidas, así como la distensión en la relación con Cataluña dan buena cuenta de que, aunque Rajoy y PP nos hicieran creer lo contrario, es posible un gobierno que escuche las principales demandas sociales y democráticas y que apueste por modernizar el país.

No está claro lo que finalmente conseguirá el infatigable Sánchez, sobre todo teniendo en cuenta su acusada minoría parlamentaria, pero de momento ya ha demostrado más de lo que algunos de sus predecesores y críticos, tanto en el fondo como en la forma, errores y polémicas inluidos. Esperamos tenga suerte y las palabras se conviertan en hechos. España necesita responder a muchos retos. No hay tiempo que perder.

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