EDITORIAL: Ser o no ser

Celebrado el Congreso del Partido Socialista, el principal partido de la oposición retoma la normalidad después de más de medio año en periodo de interinidad. Pedro Sánchez recupera el liderazgo con el apoyo de la militancia, lo cual es muy loable y por eso es muy importante que no falle porque las expectativas hacia él son muy altas y porque sus enemigos, que son muchos, le estarán observando con una lupa cada detalle, cada gesto, cada paso que ose dar.

Cuestiones internas a parte, entre la ciudadanía de a pie cada vez despierta mayores simpatías, según las encuestas. Quizá tenga que ver el relato que le acompaña: «Bienaventurados sean los mártires que de ellos será la gloria,» decía La Biblia.

Transcurrido el periodo de campaña Sánchez debe ponerse a la tarea junto a su equipo, no solo con la intención de mejorar resultados con respecto a las últimas elecciones, sino con la idea de recuperar La Moncloa. Sí, parece una quimera, pero recordemos que hasta mayo de 2010 el Partido Socialista era una fuerza de Gobierno, un grupo de mayorías y dejó de serlo cuando abandonó su identidad.

El hundimiento del PSOE se produce cuando justifica las medidas de austeridad en Bruselas, cuando deja de salir a la calle a reivindicar los derechos de la clase trabajadora, cuando su discurso habla más de responsabilidad y de pragmatismo que de ilusión y de cambio. El problema del Partido Socialista reside en una grave crisis de identidad que sufren todos sus partidos hermanos, la socialdemocracia no ha sido capaz de adaptar su discurso y sus políticas al mundo globalizado. Existe cierta recuperación de la esperanza en Sánchez porque vuelve a adoptar un discurso progresista y se enfrenta como in illo tempore Partido Popular, eso sí, debe ser cauteloso.

La nueva dirección socialista incurriría en el error si intentase copiar a sus adversarios por la izquierda en cuenta de sentarse a reflexionar y a continuación construir su propio proyecto, sin perder nunca la esencia de aquello que les da sentido desde el Congreso de Suresnes. Observamos con cierto escepticismo la deriva adoptada, dudamos que surta efecto de cara a los votantes socialdemócratas hablar de plurinacionalidad o rechazar el CETA, habiendo aseverado dos días antes su aceptación.

Si los socialistas pretenden llevar de nuevo a lo más alto a su partido, tendrán que elaborar un relato ilusionante, defensor de la igualdad y de los derechos sociales, sin lanzar grandes soflamas ni alejarse del marco constitucional en ninguno de los casos. El PSOE ha de entender que su electorado no ha cambiado, dejó de confiar en él porque dejaron de ser los de siempre. El Partido Socialista si quiere lograr un voto de confianza tendrá que hacer creer que continúan siendo el Partido Socialista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *