EDITORIAL: Sánchez conquista a la militancia

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Pedro Sánchez obtuvo una victoria abrumadora en las primarias a la Secretaría General del Partido Socialista, logrando un cincuenta y uno por ciento de respaldo de la militancia frente al cuarenta alcanzado por su principal contrincante, Susana Díaz y al diez por ciento de Patxi López.

Podrían darse diversas lecturas acerca de los motivos que le han llevado a ganar, tal vez el descontento ciudadano a todo lo establecido se traslade también a la militancia socialista, exasperada durante mucho tiempo por la lejanía de algunos de sus dirigentes, olvidarse de los ideales, desazón cuya culminación se produjo en el Comité Federal del pasado 1 de octubre y en la abstención del grupo socialista permitiendo el Gobierno del Partido Popular.

Sin duda, otros factores influyeron en gran medida, ese apoyo cerrado del viejo aparato a Susana Díaz, la imagen tradicional que transmite o la tardanza a la hora de presentar su programa.

Pedro Sánchez hizo una buena campaña, cogió su coche echándose a la carretera recorriéndose las agrupaciones socialistas, yendo a pie de calle a tomar contacto con la militancia. Cantando la Internacional al finalizar sus mítines y lanzando consignas como el “no es no,” lograría posicionarse como baluarte de la izquierda en el PSOE, enterrando los mestizajes ideológicos. El regreso de Pedro Sánchez al liderazgo del partido lo convierte para muchos casi en un mito.

Sin embargo, al secretario general electo le esperan muchas e importantes tareas, la primera cohesionar un partido roto y luego mantener un proyecto de puertas para dentro y fundamentalmente de puertas para afuera, un proyecto de país que sirva de alternativa al Partido Popular, en etapa de crisis de la socialdemocracia.

En estos momentos ya tiene trabajo con la designación del nuevo portavoz parlamentario, hacerse con un grupo en el Congreso que le es adverso, decidir que papel juega el principal partido de la oposición en la moción de censura de Podemos, si se alinea con Iglesias y nacionalistas siempre, solo algunas veces o lo hace con Rajoy y Rivera, en qué se abstiene, como explicar todas esas decisiones cuando barones, baronesa, prensa y ciudadanía estarán observando con detalle su gestión. Será muy interesante seguir en los próximos días los pasos de Susana Díaz, quizá durante tiempo se refugie en Andalucía, la única región en la que ganó, aunque con un treinta y uno por ciento de apoyos a Sánchez.

Veremos cual es la relación a partir de ahora con los líderes territoriales, los nacionalistas, con Pablo Iglesias y Mariano Rajoy, más preocupado de la liga de fútbol que de la situación del Partido Socialista. Todavía nos encontramos en una fase prematura como para atrevernos a valorar la nueva etapa en el seno socialista, lo que si podemos afirmar es que el regreso de Pedro Sánchez supone una lección de democracia al resto de formaciones y un cambio de rumbo, no sabemos hasta cuando se prolongará la ilusión de muchos militantes y simpatizantes, pero de momento se están viviendo sentimientos y sensaciones que hacía mucho tiempo que no existían en el Partido Socialista. Pedro Sánchez tiene la oportunidad de reiniciar la izquierda española

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