EDITORIAL: Obligación humanitaria

Barco Aquarius | EMT
Barco Aquarius | EMT

Ayer domingo desembarcaban finalmente en el puerto de Valencia los 630 migrantes del Aquarius que llevaban varios días navegando por el Mediterráneo en condiciones de extrema precariedad. El nuevo gobierno italiano, caracterizado por su profunda xenofobia, cerró los puertos impidiendo el auxilio humanitario, en una decisión que viola la normativa internacional e incluso la propia Constitución italiana, pues es obligado asistir a las personas que corren el riesgo de morir en el mar.

El recién nombrado gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, contrarrestó rápidamente la decisión italiana permitiendo que se dirigieran a España para ser adecuadamente atendidos, incluyendo un permiso de residencia especial de 45 días mientras se resuelve su situación. Francia se sumó poco después permitiendo a los migrantes trasladarse al país, así como también las autonomías y ciudades españolas, que ofrecieron su ayuda a todos los niveles. Una respuesta solidaria en cadena muy celebrada, que marca sin duda a Europa el camino a seguir en materia de inmigración.

La política migratoria europea ha fallado. Las naciones que forman el viejo continente se han dejado llevar una vez mas por el egoísmo y los nacionalismos. No es culpa de la UE, como intentan vender tanto xenófobos como bienpensantes, pues la Comisión tiene una margen mínimo de actuación, sino de los estados europeos, unos mas que otros, que han incumplido sistemáticamente los acuerdos.

Es comprensible que las crisis generen desafección, pero la desunión, el aldeanismo y la vuelta a las fronteras no solo no logran soluciones sino que prolongan y amplifican el drama. Europa abandonó a Italia. Hoy es Italia la que abandona a Europa. Solo con una política sólida en materia de inmigración, que reparta esfuerzos entre los 27 y permita lograr una reacción humanitaria global, sumada a una apuesta por la pacificación en los países emisores, se podrá comenzar a frenar el calvario que viven a diario miles de personas.

En la actualidad, pese a todo, la llegada de inmigrantes a Europa no deja de descender año a año. A diferencia de lo que vocea el activismo racista, en los últimos tiempos se registran cifras perfectamente asumibles, algo mas de 100.000 en 2017 según la OIM, para un territorio rico de mas de 500 millones de personas. Una razón mas para no dudar de la imperiosa necesidad de cooperar en el rescate de vidas humanas. Solo hace falta determinación, organización y verdadero europeismo. Nos jugamos el futuro.

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