EDITORIAL: Miguel Ángel es de todos

Madridiario

La conmemoración del vigésimo aniversario del secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA, ha destapado la caja de los truenos. Aquella unidad que se consiguió forjar a través de todas las instituciones, de todos los partidos políticos, a través de medios de comunicación y fundamentalmente la movilización ciudadana reclamando clemencia a los terroristas, aquella piña gracias a la cual los criminales se fueron debilitando y el estado de derecho se fortalecía, se ha diluido como un azucarillo.

Varios factores han desencadenado el desafortunado desenlace, primero la instrumentalización de las víctimas por parte del Partido Popular, tanto Aznar como Rajoy han hecho electoralismo con los muertos, transmitiendo la sensación de que solo había víctimas populares y que ellos eran los únicos que las dignificaban. He ahí las acusaciones de Mariano Rajoy contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero de haber traicionado a los muertos, por no recordar las barrabasadas lanzadas por algunos talibanes de sacristía en la emisora del episcopado. La imagen de la AVT ha quedado mermada desde el momento en el que tomaron partido en política y empezaron a estar más preocupados por hacer electoralismo en vez de honrar a sus víctimas.

De esos polvos estos lodos, de aquello como consecuencia la izquierda se ha sentido desplazada, craso error comete el Partido Socialista cayendo a veces en la trampa de la derecha porque ellos están en la obligación como partido constitucionalista y que sufrió en sus carnes el terror etarra, de apoyar a las víctimas sin ninguna media tinta. Podemos marca un punto y a parte en este asunto, como en casi todo. Los movimientos populistas se suman a los homenajes en memoria de Miguel Ángel Blanco a última hora y con demasiadas adversativas porque quizá algunos de ellos observan con romanticismo la acción de ETA, nada de acción política, ni de lucha y mucho tiene de canallesta.

Genera estupor que algunos jóvenes justifiquen el terrorismo vasco que nunca tuvo sentido alguno, menos si cabe en un estado democrático con los cauces suficientes para defender un proyecto político sin necesidad de usar armas. El problema del populismo es su sectarismo, utilizan la democracia, sin que muchos de sus miembros crean en ella. Sorprende que alguien de la talla de Manuela Carmena, una juez que sufrió las amenazas de ETA, intente ningunear al símbolo de la lucha contra ETA.

Es verdad que Miguel Ángel no fue la única víctima, 800 le precedían, pero supuso un punto de inflexión para la banda terrorista porque la sociedad vio como se cargaban a cámara lenta a uno de los suyos. Estos días no se homenajea a Miguel Ángel militante del Partido Popular, sino a Miguel Ángel, joven de Ermua, de 29 años, cuya vida arrebataron solo porque defendía un proyecto político concreto.

De modo, que haciendo balance de las últimas décadas podemos estar muy satisfechos de haber derrotado a ETA, por favor, no caigamos en la ceguera partidista, practiquemos la altura de miras y unámonos en el duelo a Miguel Ángel Blanco y desde luego al resto de muertos.

No creo que al concejal de Ermua le gustase ver a los suyos utilizarle de forma torticera, ni a Ernest Lluch ver como los socialistas intentan homenajear con la boca pequeña, ni a los abogados laboralistas de Atocha creo que se sientan orgullosos de esos discípulos que justifican a ETA, a unos pistoleros como la ultra derecha que los asesinó a ellos.

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