EDITORIAL: La inexorable caída de Manuel Moix

El fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix (d), reflejado en un cristal con motivo de su entrevista hoy en el programa ‘Hora 25’ de la Cadena Ser. Moix tiene junto a sus tres hermanos una sociedad en Panamá heredada de sus padres, lo que compromete aún más su posición y ha hecho que todos los grupos de la oposición pidan su dimisión y las asociaciones fiscales le reclamen “explicaciones urgentes”. EFE/JuanJo Martín

El Fiscal Anticorrupción presenta su dimisión. La presión mediática ejercida sobre él en los últimos días, cuando InfoLibre destapó que era copropietario de una sociedad radicada en un paraíso fiscal, las múltiples contradicciones a la hora de justificar dicha herencia y más si cabe las antipatías que despertaba entre compañeros, le han obligado a renunciar.

Manuel Moix se marcha tarde y mal, cuyos únicos apoyos siguen siendo Celia Villalobos y José Manuel Maza, el Fiscal General del Estado, comparecía el pasado jueves en defensa del dimitido presentándolo casi como víctima de conspiraciones de determinados jueces, políticos y prensa porque aseveraba no comete irregularidad alguna. Sin embargo, siendo cierto que el Jefe de Anticorrupción no incurre en delito, la actitud resulta poco o nada ética en alguien que merece ser ejemplar.

La asunción de responsabilidades no debe acabar aquí, Maza tendría que dar explicaciones sobre por qué decidió nombrarle a sabiendas de las conversaciones grabadas a Ignacio González y Eduardo Zaplana y Rafael Catalá tendría que replantearse si continúa al frente del Ministerio de Justicia, dada la catarata de escándalos que ponen en tela de juicio el buen funcionamiento de la justicia, pilar básico del Estado de derecho.

Mientras se suceden los acontecimientos, Mariano Rajoy escurre el bulto como siempre contestando mediante monosílabos y añorando el plasma, no podrá utilizarlo el próximo 26 de julio, acudirá por su propio pie a declarar en sede judicial en calidad de testigo de la trama Gürtel.

La cúpula del Partido Popular se lleva las manos a la cabeza tildándolo de rareza, es verdad, resulta inédito que el Presidente del Gobierno rinda cuentas ante los tribunales, pero ¿Acaso no es más extraño que no supiese que se gestaba en Génova 13 siendo el Secretario General? Sin duda, sus respuestas pueden ser clarificadoras, esta vez Rajoy no podrá escabullirse, ni tirar del refranero español.

Pobre Presidente, menos mal que la lluvia de millones a los nacionalistas surte efecto y junto a Ciudadanos le dieron luz verde a los Presupuestos Generales del Estado, estabilidad lo llaman…

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