EDITORIAL: La Democracia vence a ETA

ETA anunciando el fin de la actividad armada | Economía Digital
ETA anunciando el fin de la actividad armada | Economía Digital

El viernes ETA publicaba finalmente el comunicado mas esperado en sus 40 años de negra historia en Dermocracia. La banda terrorista, que asesinó a 829 personas, según cifras oficiales, confirmaba su disolución, muy esperada tras el cese de la actividad armada el 20 de octubre de 2011. El anuncio supone un hito, pues revela que el Estado ha ganado a los violentos, pero el planteamiento que sostienen los terroristas en su mensaje es del todo equivocado.

Los terroristas piden perdón en su escrito. Un comportamiento justo, pero que llega tarde y que no debe agradecerse por su inmenso cinismo. Una disculpa a tiempo siempre es bienvenida sí. Mas si cabe tras décadas de cerrazón sin reconocimiento alguno del daño causado. Pero la versión mantenida por la banda, aún hoy, es una burda manipulación de los hechos que debe ser respondida adecuadamente desde los ámbitos político, social y mediático.

También los obispos vascos y navarros han pedido perdón, en un movimiento de cierta hipocresía, forzados quizá por el desarrollo de los acontecimientos. Con ETA en vías de disolución ya no hay margen para la justificación ni el apoyo expresos de algunos integrantes de la Iglesia. Fuera por presiones o por simple comunión con el ideario abertzale, el papel que mantuvieron fue condenable y deberá también ser corregido íntegramente, contribuyendo además a la necesaria reparación de las víctimas con independencia de sus credos.

Demostrada la culpabilidad y evidenciado el perdón, toca ahora resolver uno de los últimos conflictos, certificada la desaparición de ETA. El relato. La banda diferencia en su comunicado entre asesinatos comprensibles e intolerables, justifica su existencia en la defensa propia, alegando una hipotética respuesta a circunstancias históricas tergiversadas, y termina por erigirse como organización pacífica que tan solo cometió errores. Toda una sarta de mentiras balsámicas que buscan ocultar un odio visceral hacia el diferente y un fanatismo enfermizo.

ETA fue una banda terrorista criminal que basó su funcionamiento en amenazar, perseguir, violentar y asesinar a la población con el único objetivo de imponer su verdad. La de unos pocos. Cuando la Democracia se basa en el triunfo de la voz de todos, en la convivencia y en la tolerancia. Nunca hubo asesinatos disculpables, fueron todos deleznables, nunca su intención fue proteger a los ciudadanos de la dictadura franquista, cuando los españoles comenzaban a disfrutar de su ausencia, ni tampoco buscaron jamás la paz, fueron en realidad los dirigentes políticos, con especial énfasis en el caso del ministro del interior socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y la sociedad civil demócrata quienes lograron finalmente el entendimiento y la concordia reales.

El Estado ha ganado la batalla contra la barbarie. Aún quedan por esclarecer algunos atentados, pero debemos estar muy orgullosos de lo conseguido. La felicidad no implica, eso si, que dejemos de contar a las generaciones actuales y venideras el relato auténtico. Solo así conseguiremos que en el futuro sea mucho más difícil que dicha realidad sea replicada y cerraremos de una vez por todas las heridas. De todos depende que el mantenimiento de los valores democráticos sea duradero. Seamos firmes.

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