EDITORIAL: Expropiación del Pazo de Meirás

EFE

La familia Franco concede la gestión de las visitas al Pazo de Meirás a la Fundación Francisco Franco, la polémica está servida entre aquellos que lo consideran una falta de respeto a las víctimas del Régimen. Los grupos de la oposición en Galicia denuncian la permisividad del Gobierno autonómico y el Presidente Alberto Núñez Feijóo asevera adoptar medidas si cometen ilegalidad alguna.

Resulta sorprendente que cuarenta años después, la dictadura continúe presente de alguna manera en nuestras vidas y causa estupor e indigna a partes iguales observar a muchos nostálgicos vanagloriar las bondades del denominado «centinela de Occidente».

Ninguna democracia europea admitiría que quien mantuvo bajo un puño a todo un país durante tantos años permaneciese enterrado con honores en el mausoleo construido por aquellos a los que sometió. Tampoco sería verosímil que a la familia del dictador le siguiéran riendo las gracias cada vez que la nietisima protagoniza las revistas del papel couché. Todos miramos con naturalidad y cierta admiración a los Franco cuando asisten a los actos más codiciados de la alta sociedad y a las fiestas más glamourosas de los famosos.

Lejos de invitar al rencor y de permanecer anclados en el pasado, nosotros solo reclamamos justicia. Nunca alcanzaremos el espíritu democrático de otros países si no rendimos cuentas con uno de los capítulos más oscuros de la historia española. A nadie le cabe duda, las víctimas del franquismo han recibido numerosos reconocimientos en los últimos años, pero no es suficiente. En capas nada desdeñables de la sociedad subyace la idea de equiparar a ambos bandos, legitimando al Caudillo, o se intenta edulcorar al Régimen aludiendo a las atrocidades llevadas a cabo en otras partes del mundo.

Es hora de que desde las instituciones y los partidos políticos se condene sin medias tintas y de forma unánime al franquismo, no es tan importante el gesto como que la condena se traduzca en hechos. La Ley de Memoria Histórica implantada durante el Gobierno de Zapatero supuso la primera gran piedra en el reconocimiento que merecían los sufridores del dictador, la reparación de los daños, la dignificación de miles de personas enterradas en cunetas y también la retirada de simbología y nombres de calles que ensalzaran la figura de Franco.

Por ello, no entendemos como puede tener cabida la Fundación Francisco Franco sin incumplir la Ley y dadas las circunstancias consideramos que las instituciones deberían modificar la legislación para que queden ilegalizadas todo tipo de asociaciones o fundaciones cuya finalidad sea ensalzar a personajes o valores contrarios al sistema democrático.

No debería tolerarse que la gestión de las visitas a patrimonio de interés público quede en manos de señores que pretenden manipular la historia. El régimen de Franco tuvo sus bondades, sirva de ejemplo el auge económico de los años sesenta y setenta o el origen de parte del estado de bienestar, ahora bien, eso no puede dejar en un segundo plano la falta de derechos y libertades padecidas por el pueblo español.

Seamos serios, mostremos madurez como país y unámonos todos los demócratas para acabar con esta vergüenza nacional. La Fundación Francisco Franco merece ser ilegalizada y el Pazo de Meirás expropiárselo a la familia Franco, puesto que la titularidad correspondía a los Pardo Bazán hasta que estos supuestamente lo cedieran y las autoridades franquistas de Galicia decidieran regalárselo al Generalísimo bien entrada la Guerra Civil.

One thought on “EDITORIAL: Expropiación del Pazo de Meirás”

  1. El problema es que el PP no es un partido demócrata como ha demostrado y sigue haciéndolo desde su fundación por un ministro del régimen fascista. Además de corrupto, fascistas.

    La Constitución del 78 carece de legitimidad y parece hacer aguas.

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