EDITORIAL: El estado de derecho como arma

AFP

España se tiñe de negro a raíz de los atentados perpetrados el pasado jueves en Cataluña, primero en La Rambla de Barcelona y luego en el centro de Cambrils, en total catorce víctimas mortales y cientos de heridos de diversa consideración. El ataque contra la segunda ciudad más importante de nuestro país supone la enésima barbarie sufrida en suelo europeo en el último año. Antes fueron París, Niza, Bruselas, Alemania, Londres, Manchester y ahora atentan contra Barcelona, la ciudad condal, ejemplo de apertura, ejemplo de pluralidad, ejemplo de diversidad, ejemplo en cultura, ejemplo en cosmopolitismo, ejemplo en vanguardia, ejemplo en definitiva de libertad.

Por ello, un país democrático como es España tiene la obligación de responder a cualquier tipo de atentado con el cumplimiento del Estado de derecho. El mayor arma contra el terrorismo se encuentra en la fuerza de la ley, que emana de los representantes elegidos a través de la soberanía popular. No es tiempo de mensajes belicistas como tampoco conviene generar alarma en la población, una sociedad madura como la española debe permanecer unida ante la barbarie y las autoridades políticas y jurídicas trabajar de manera exhaustiva y coordinada junto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y policía autonómica.

Las divergencias políticas entre Gobierno y Generalitat merecen pasar a un segundo plano, en días como los vividos durante esta semana quedará demostrada la altura política de las administraciones central y catalana. Transcurridos los primeros momentos posteriores al atentado, cuya mirada tiene que estar en la atención a las víctimas y por supuesto en la búsqueda de aquellos individuos relacionados con el ataque, las principales formaciones políticas deberán reunirse para analizar lo sucedido y actuar en consecuencia.

Resulta fundamental la rubrica de un acuerdo contra el terrorismo yihadista, dejando de lado intereses partidistas. Asimismo, el aumento paulatino de vidas sesgadas en Europa tiene que servir para que la Unión Europea elabore una serie de medidas conjuntas que nos protejan del horror.

Craso error se cometería ahondando en las visiones nacionalistas, ante un problema de carácter global que si no lo atajamos seguirá tiñendo de negro el continente europeo. La educación también será clave a medio y largo plazo a la hora de acabar con la ideología fundamentalista, el fomento de los valores de la igualdad y la tolerancia en las escuelas serán el mayor acicate contra el terror islamista.

Solo la unidad de todos los demócratas, el mensaje unánime de rechazo al terror y por ende la defensa de los valores europeos podrán desterrar cualquier clase de terrorismo.

El Rotativo

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