EDITORIAL: Drama migratorio

The Objective

Un verano más desayunamos a diario con las portadas de los periódicos repletas de imágenes acerca del drama migratorio que afecta tanto a nuestro país como al resto de Europa. Aprovechando el periodo estival, cientos de subsaharianos se reorganizan intentando de alguna forma burlar la seguridad fronteriza, una huida hacia lo que ellos creen una vida mejor.

Entre el lunes y el jueves, se produjeron tres intentos de salto a la valla que separa Ceuta de Marruecos, la madrugada del pasado lunes, 187 personas lograron acceder a territorio español y la del miércoles 700 fracasaron en el intento, 200 fueron detenidas por la policía marroquí.

La presión migratoria de los últimos días ha obligado incluso a limitar el paso fronterizo a vehículos privados, los agentes encargados de vigilar la llegada de mercancías tendrán que velar en las próximas jornadas por la seguridad de la verja, debido a la escasez de efectivos.

Los sindicatos policiales exigen refuerzos y mejora de las condiciones de trabajo, Partido Socialista y Podemos solicitan la comparecencia urgente del ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, para ofrecer las explicaciones pertinentes al respecto y sobre todo aportar soluciones al problema. Desde el Ejecutivo se limitan a celebrar la decisión de cerrar la frontera a mercancías.

Las imágenes de africanos a la carrera y de agentes emprendiéndola a porrazos contra ellos, vulnerando la normativa aplicada desde Derechos Humanos, evidencian el fracaso en materia de política migratoria. De nuevo está sobre la mesa un grave problema que lleva arrastrándose durante décadas sin aportar soluciones tajantes y efectivas. Es hora de que se aborde la cuestión sin medias tintas, de manera coordinada entre los países miembros de la Unión Europea y desde luego sabiendo preservar la seguridad garantizando en todo momento la dignidad de las personas.

El titular de Interior está en la obligación de comparecer, como reclaman los principales grupos de la oposición, para rendir cuentas sobre las motivaciones que llevaron a los policías a propinar brutales agresiones contra quienes saltaron la valla y éstos actos merecen tener consecuencias.

La ampliación de personal en lo referente a la vigilancia fronteriza sería un parche si no se suman consigo medidas de mayor calado. La Unión Europea debe asumir responsabilidades de manera conjunta, sin dejar escurrir el bulto y mirando hacia otro lado mientras la cuestión migratoria solo afecte a los países del sur.

Los miedos a la reacción ciudadana y por ende la proliferación de movimientos populistas de corte xenófobo no puede cegar a la Europa de los valores. Por lo tanto, es necesaria a corto plazo una política contundente en labores de seguridad y acogida y a largo plazo a través de programas de inversión en países en vías de desarrollo.

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