EDITORIAL: Adelante, presidente Sánchez

GRA153. ZARAGOZA, 04/02/2017.- El ex secretario general del PSOE Pedro Sánchez (i), saluda durante el mitin celebrado en Zaragoza EFE/Javier Cebollada
GRA153. ZARAGOZA, 04/02/2017.- El ex secretario general del PSOE Pedro Sánchez (i), saluda durante el mitin celebrado en Zaragoza EFE/Javier Cebollada

Tras el triunfo de la moción de censura, la primera ganada en Democracia, presentada por el PSOE contra el gobierno de Mariano Rajoy ya tenemos nuevo inquilino en La Moncloa. Los votos de Podemos y confluencias, PdCat, PNV, ERC, Bildu y Compromis, sumados a los de los socialistas, consiguieron finalmente desalojar al corrupto PP, después de negarse el presidente saliente a dimitir. Un procedimiento democrático, enmarcado dentro de la Constitución, que da pie a un gobierno legítimo, emanado de la soberanía nacional representada en el Congreso de los Diputados.

Con el principal objetivo cumplido, ahora al nuevo ejecutivo socialista le toca demostrar si puede ofrecer una alternativa progresista a un país hastiado por la crisis económica, la corrupción, la parálisis política y los recortes de derechos fundamentales. Por el momento, la presentación de los flamantes ministros, mayoría mujeres y de una capacidad intelectual incontestable, adelanta un avance reformista en España como el que en su día precipitó el expresidente Felipe González, y en menor medida, también Zapatero.

La recuperación de ministerios como los de ciencia, cultura o igualdad, incluida dentro de la vicepresidencia, suponen además toda una declaración de intenciones, que dejan entrever cuales van a ser los verdaderos intereses del gobierno y las medidas que indudablemente intentará poner en marcha Sánchez a pesar de su evidente minoría parlamentaria. Perfiles como los del científico y astronauta Pedro Duque, el exjuez Fernando Grande-Marlaska, la ambientalista Teresa Ribera, Nadia Calviño,  exdirectora general de Presupuestos de la UE, o el expresidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, dan a su vez buena cuenta del trazo tecnócrata del gabinete, de corte europeista, ecologista y feminista, orientado a durar y a ganar las futuras elecciones.

Todavía es pronto para poner en marcha grandes políticas, mas si cabe teniendo en cuenta las dificultades numéricas en el Hemiciclo, pero sí conviene adelantar una agenda reformadora ambiciosa que vaya dando pistas a la oposición sobre las posibles medidas a tomar, y por ende, negociar. Eliminar el copago farmacéutico, devolver la sanidad universal, modificar o derogar las leyes mordaza y laboral, rescatar la memoria histórica, apostar por la transición energética, despolitizar RTVE o defender con firmeza la cultura son tan solo algunas políticas que los ciudadanos esperan de los socialistas. De su cumplimiento dependerá en gran parte que puedan volver a convencer a los electores, rompiendo la dinámica negativa que el PSOE mantiene desde 2011.

La realidad es favorable para Sánchez. El recién nombrado presidente debe manifestar inteligencia y rescatar el otrora tradicional espíritu pactista, para coser una suerte de complejos acuerdos a varias bandas que le permitan consolidarse en el gobierno. El marketing político es comprensible, mas si cabe en los tiempos que corren, pero no debe nublar la mente de un líder muy dado a la mediatización, pudiendo así convertir su perfecta creación en un gobierno verdaderamente útil y efectivo. Los ciudadanos tienen muy altas las expectativas. No era difícil generarlas, pero las ha superado. No les falle, presidente.

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