Dignidad, democracia y futuro.

Zaplana y Rajoy | RTVE
Zaplana y Rajoy | RTVE

El PP es un partido corrupto. Podemos decirlo sin tapujos ni forzados presuntos, lo que tantas veces negaron, hoy tiene más fuerza que nunca. Quiero empezar este artículo con un aire poético, la ocasión lo merece, y el maestro Bécquer nos da la excusa perfecta para hacerlo.

¿Qué es corrupción? Me dices mientras pegas tu trasero a la bancada azul.

¿Qué es corrupción? ¿Y tú me lo preguntas? Corrupción eres tú.

La Real Academia Española define corrupción como “práctica consistente en la utilización de las funciones y medios disponibles por una organización en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.

Los gestores por descontado que obtuvieron un provecho de su posición, pero es que además, el partido como tal también se vio beneficiado tanto económica como electoralmente tras haber financiado varios mítines con fondos irregulares. Demasiadas manzanas podridas acabaron pudriendo el tiesto.
Como en el “El Padrino”, es conveniente recordar también que esta sentencia ha sido sólo la primera parte de muchas que quedan por llegar. Emoción no le ha faltado, pero aún quedan incógnitas por resolver ¿Quién es M. Rajoy? ¿Ana Mato acabó adoptando el Jaguar? ¿La batalla de las peinetas la ganó Bárcenas o Cospedal? Imposible vivir con esta intriga.

La dignidad de un país ha sido duramente golpeada por aquellos que mientras con una mano agitaban rojigualdas dándose ínfulas de patriotismo y sentido de estado, con la otra cobraban comisiones ilegales, repartían sobresueldos y deterioraban el ahora malogrado erario público.

El mundo nos observa, y tenemos que bajar la mirada, la joven democracia está en horas bajas, es necesario actuar ya, no podemos dejar que nuestra imagen internacional se degrade aún más.
España no es un país de corruptos, España es un país de gente honrada y trabajadora, que paga sus impuestos y que vive del fruto de su trabajo, no dejemos que esta gente defina lo que somos.
Las reglas de juego que nos hemos impuesto, la democracia por la que tantas personas perecieron, humillada por personajes de la peor calaña, no nos merecemos esto.

Dejaba caer hace ya un tiempo Rajoy que la sombra sobre su partido no era más que una exageración teledirigida desde la oposición con intención de perjudicar a la imagen contra el PP. Pues bien, ignorante o mentiroso, ustedes deciden.

La realidad es que el partido de los sesenta casos de corrupción y los novecientos imputados ha corrompido unas instituciones que son de todos, creando entramados corruptos para su propio beneficio, y todo esto con una superioridad moral insultante, creyéndose que de verdad eran intocables.

Esta sentencia debe ser motivo de orgullo y alegría, la separación de poderes funciona, y la justicia aunque a veces tuerta, ha demostrado no ser ciega.
Ahora debemos tener algo muy claro, frente a la corrupción, todos a una. Tolerancia cero. Es necesario apartar al Partido Popular y dejarlo que se regenere si así lo cree conveniente, pero en la oposición.

Mantener al partido más corrupto de Europa al frente de la mayor institución de nuestro país sería justificar la corrupción en sí misma, y eso señores, cómo país no nos lo podemos permitir. Tenemos que decir basta, salir a la calle, y gritar fuerte que no, que no vamos a dejar que esas personas sean la cara visible de la sociedad española.

No es momento de guerras de (o)posiciones, necesitamos un gobierno alternativo, limpio, que desinfecte las instituciones de una vez por todas. Al PSOE como líder de la oposición le corresponde liderar dicha tarea, junto a él, y de manera incondicional deberemos estar todos aquellos ciudadanos que creemos en un país pulcro y horado, que no se ve reflejado en el gobierno de un partido responsable a título lucrativo de actos tan deplorables.

La hegemonía en ambos bloques ideológicos debe quedar a un lado, incluso perspectivas electorales futuras, no es el momento de hablar de esto. Debemos tener un gobierno de corto recorrido, que regenere aquello que está corrompido, que devuelva a este país la estabilidad política, y en 2020, convoque las elecciones generales convenientes. No podemos permanecer sumidos en un ciclo electoral perpetuo.

Para ello será necesario un gran esfuerzo de generosidad por parte de todos, es momento de trabajar juntos, con personas con las que tal jamás habríamos pensado colaborar, pero en la política nunca debes decir nunca, y menos en situaciones tan excepcionales como esta.
Se avecina un tiempo complejo, en el que los demócratas deberemos estar juntos para regenerar la política española. Ningún partido debe ser excluido de este proceso si quiere participar en él.
La situación vivida estos últimos años no debe volver a repetirse. No es momento de buscar culpables, ni de pensar porqué esos señores llegaron a estar allí. Una vez más juntos, tenemos mucho camino por recorrer.

Por dignidad, por transparencia, por higiene democrática, hay que echarles.

Es la hora de la verdad.

Jorge Navarro

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