Después del Primero de Mayo seguimos movilizados para recuperar nuestros derechos

Manifestación 1 Mayo en Zaragoza | Sergio Rupérez
Manifestación 1 Mayo en Zaragoza | Sergio Rupérez

El Primero de Mayo es el día en el que el mundo del trabajo es protagonista. Cada año desde 1890, los sindicatos celebramos en todo el mundo la lucha de la clase obrera. Pero, además de la celebración, también es un día de reivindicación del derecho a trabajar y a que ese empleo sea con derechos.
Sabemos que nunca nos ha sido regalado nada y que cada conquista de un derecho laboral, social o civil, ha sido fruto de muchas movilizaciones, de muchas huelgas y de muchas luchas.

Este año 2018 encaramos el 1 de mayo sufriendo las consecuencias de las peores reformas laborales de nuestra historia democrática que han transformado radicalmente nuestro mercado de trabajo, provocando un alto desempleo, un incremento de la precariedad y una fuerte devaluación salarial fruto de un ataque sin precedentes al papel sindical en la negociación colectiva. Una situación a la que se suma que seguimos soportando los efectos de los recortes, las políticas de austeridad y la pérdida de derechos civiles y sociales que nos ha impuesto este gobierno.

Por eso, ese día hemos querido desenmascarar el triunfalismo del Gobierno ya que no hace más que decirnos que la economía lleva creciendo 4 años, el PIB ya ha recuperado el valor de 2008 y los beneficios y dividendos de las empresas están en máximos.

Pero oculta que en Aragón, tenemos 35000 personas más en paro que en 2008 o que el empleo recuperado es muy precario y de muy baja calidad, con una temporalidad que ya está en el 27%, el doble que la media de UE. Además, la contratación a tiempo parcial, casi toda no deseada, llega al 15% del total de los contratos.

También hemos denunciado que los salarios han perdido mucho poder adquisitivo. En Aragón, de media, se gana el mismo sueldo que en 2009 y tenemos al 20% de la población activa cobrando por debajo del salario de subsistencia, lo que genera una situación olvidada como la pobreza salarial. Y la pobreza es la primera limitación a la libertad de las personas.

Toda esta precariedad está afectando mayoritariamente a jóvenes y a mujeres. Mujeres que el 8 de marzo mostraron con una masiva movilización que se han hartado de la segregación ocupacional, de las desigualdades del mercado laboral o de las discriminaciones por razón de género. Fueron movilizaciones contra una injusticia histórica a las que hemos dado continuidad este 1º de mayo.

Asimismo fueron masivas las manifestaciones fruto de la indignación por una subida vergonzosa de la pensión del 0,25%, aplicando la reforma de las pensiones que nos impuso el gobierno en 2013. Un nuevo ejemplo de reparto injusto de la riqueza. La rectificación parcial del gobierno fruto de las movilizaciones no corrige la reforma, sino que pospone sus efectos más negativos utilizando, de nuevo, las pensiones con fines electoralistas. Nosotros seguimos exigiendo que se derogue la reforma de las pensiones de 2013 y se abra un proceso de negociación con los agentes sociales para garantizar nuestro sistema público de pensiones.

Todos estos temas han marcado nuestras reivindicaciones el 1º de mayo de 2018. El crecimiento desequilibrado e injusto está una fractura social y económica. Son las políticas del gobierno las que han hecho que los y las trabajadoras seamos más débiles frente a los empresarios y son las políticas del gobierno las que hacen que el estado tenga menor capacidad para redistribuir renta hacia los más necesitados.

Es el momento de tomar medidas para que ese reparto injusto se corrija y llegue a la mayoría social, como ya ha llegado a los poderes financieros y la clase más acomodada que han sido los grandes beneficiados de la crisis.

CCOO propone un cambio de las políticas realizadas para que la salida de la crisis sea real y llegue a todas las personas. Para ello, hay que combatir la precariedad con un nuevo marco laboral que refuerce y reconozca el derecho al trabajo, a un salario digno, a una jornada pactada, a la negociación colectiva, a la salud, a la formación, a la igualdad y a la libertad de huelga y manifestación. Y eso comienza por la derogación de las últimas reformas laborales y continúa porque los empresarios negocien de una vez la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, por una cuestión de justicia social tras el periodo de crisis y como una fórmula para recuperar el consumo y la actividad de sus empresas.

Después del Primero de Mayo es el momento de continuar las movilizaciones para pelear por la garantía unas pensiones dignas, para acabar con la desigualdad y las brechas de género, para recuperar el poder adquisitivo de los salarios y para luchar contra la precariedad en el empleo. En CCOO no vamos a reblar.

Manuel Pina Lasheras, Secretario General de CCOO Aragón

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