De palos y zanahorias fiscales

EFE

A fecha de hoy el balance de las cuentas públicas de nuestro país sigue siendo negativo. No ingresamos lo suficiente para satisfacer todas nuestras necesidades y compromisos, sirviendo esto como argumento para los ajustes presupuestarios de aquellos que no creen en un auténtico estado del bienestar.

Pese a ello y creo además que muy a pesar de las instituciones europeas, aquellos que se autoproclaman como grandes gestores salvadores de la patria, van a utilizar el creciente ciclo recaudatorio para ofrecer seductoras rebajas impositivas, las zanahorias de Montoro, medidas fiscales con tintes electoralistas y populistas y por supuesto inapropiadas en el actual contexto de déficit presupuestario.

Muy lejos quedan esas políticas anticíclicas que tanto reclamaban desde sus foros académicos algunos actores políticos actuales y que han dado paso a los denunciados vicios del capitalismo clientelar contra el cual hacían bandera.

Este es el contexto en el que encuadro la postura de Albert Rivera ante la aprobación del techo de gasto. La conversión de un partido que se tildaba de reformista y de gobierno, al populismo más efectivo y cortoplacista que suponen las rebajas fiscales. Una sustitución de la referencia nórdica por el lado más negativo del neoliberalismo anglosajón.

Ciudadanos ha optado por una postura respetable, no cabe duda, al mismo tiempo que irresponsable y cortoplacista, muy condicionada, seguramente, por la necesidad de visualización mediática ante el achicamiento de espacios que provoca el actual arco parlamentario.

Conducta irresponsable en cuanto que España sigue siendo un país inmerso en el Protocolo de Déficit Excesivo, esto es, el seguimiento especial que la Comisión Europea ejerce sobre nuestras cuentas públicas. Una supervisión que, contrariamente a lo que se piensa y a veces se publica, nos hace más advertencias sobre el bajo nivel de ingresos que sobre el exceso de gasto público.

Irresponsable porque del mismo modo que alertamos de las nocivas consecuencias que una amnistía fiscal tiene sobre la conciencia tributaria de los ciudadanos, también advertimos del quebranto que una modificación tributaria de este tipo puede suponer en la construcción de nuestro pretendido Estado del bienestar.

Irresponsable también porque significa asumir el pago diferido de nuestras deficiencias presupuestarias actuales, un desplazamiento de nuestras deudas a generaciones futuras que deberán pagar además con intereses estos ejercicios de pequeña y cortoplacista política fiscal.

Irresponsable, no cabe duda, por no querer someter a debate la contrapartida necesaria a esta rebaja fiscal, esto es, cómo queda cubierta esa disminución de ingresos en el marco de la obligada estabilidad presupuestaria.

Irresponsable en definitiva, por esconder los palos y ofrecer limosnas en forma de zanahorias.

Óscar Galeano, portavoz de la Agenda Digital del PSOE

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