Cuentas y cuentos

Siempre he considerado que en esa leyenda urbana de que la derecha gestiona mejor las cuentas hay más de cuento que de cierto. Pero lo que es verdad es que el Partido Popular ha sabido vender muy bien esa imagen con cientos de portavoces políticos y mediáticos, con un mensaje potente y uniforme, un mensaje fuertemente interiorizado en determinados sectores de la sociedad española.

Sin duda se han apoderado del cuento mientras la izquierda de nuestro país trata de encontrar un relato económico propio, un difícil ejercicio equilibrista donde el gasto social sea protagonista a la par que no aparezca el lobo del desajuste presupuestario, y todo ello bajo la estrecha vigilancia de la Comisión Europea, claro guardián de cualquier libertad presupuestaria.

En este contexto, el Presupuesto presentado por Mariano Rajoy cumple perfectamente con ese guión escrito desde las instituciones europeas, sin cambios de dirección en esas políticas que han fortalecido la imagen de nuestro país como buen cumplidor con sus acreedores, con un objetivo de crecimiento basado en un modelo caduco e improductivo que alimenta el empleo precario y la desigualdad en nuestra sociedad.

Son cuentas planas, con ciertos guiños a sus obligados socios parlamentarios y con falta de convencimiento en cuanto a la aplicación de ciertas políticas sociales. Denotan un cierto carácter de trámite parlamentario obligado por las circunstancias vividas durante el último año, sin duda a la espera de la madre de todas las batallas que se espera sea la negociación para los presupuestos del año 2018.

Basta estudiar las cifras que aparecen en la página web del Ministerio de Hacienda para contrastar que los presupuestos más sociales del Ministro Montoro, según sus  propias palabras, no alcanzan todavía las cifras en gasto social que recogían las ultimas cuentas bajo gobierno socialista, ese que era fagocitado por un escenario de crisis económica como hacía casi un siglo que no se conocía en el viejo Continente. En el ya adentrado 2017, la sanidad, la educación, la vivienda, entre otras áreas, contarán con menos recursos monetarios que en el año 2011, y eso a pesar del fuerte incremento que recoge la partida de las pensiones, por su mayor número claro está, no por su incremento en cuanto a cuantía.

Este presupuesto recoge por tanto esa gran preocupación de Mariano Rajoy de que el año esté repleto de “días de la marmota”, de caminos rectos y curvas previsibles. Bien es cierto que este año se esperan unos nuevos compañeros de viaje que pueden alterar este tranquilo trayecto macroeconómico. La inflación, la incierta relación FED-BCE y la inestabilidad política internacional, incluido como no, el Sr. Trump, serán algunos de los vientos que no sabemos hacia dónde soplarán. Si sopla Levante o Cierzo, de esto dependerá realmente que el presupuesto sea cuenta o cuento.

Oscar Galeano, diputado por el PSOE en el Congreso de los Diputados

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