Una levadura para cada proceso

Cuando hablamos de levadura, nos estamos refiriendo a un ingrediente fundamental en el proceso de elaboración del pan, considerada como una de las materias primas para panadería y pastelería. No obstante, en ocasiones no tenemos claro qué tipo de levadura hay que emplear para según qué receta o proceso.

Teniendo en cuenta que existen diferentes levaduras como la levadura prensada o la levadura seca, en este artículo hablaremos sobre ello. Como especialistas en el sector del pan, sabemos que existe la posibilidad de comprar levadura fresca y muchos otros ingredientes para unos resultados de óptima calidad, ya seas profesional o aficionado. 

¿Qué es la levadura?

Se trata de un microorganismo, más concretamente un hongo microscópico habitualmente unicelular. Generalmente, en nuestra alimentación no se suele percibir como algo “bueno” la aparición de hongos en la comida. Pero el caso de las levaduras es distinto. Sea levadura prensada o levadura seca, resulta algo imprescindible y útil por su capacidad de descomposición de hidratos de carbono y azúcares, en el proceso de desarrollo denominado fermentación.

Asimismo, la levadura también resulta una fuente de salud, puesto que contiene múltiples beneficios para el organismo de las personas. Se trata de un alto contenido en micronutrientes es uno de los elementos por los que destaca, entre los cuales encontramos las vitaminas B1, B2, B3, B6 o B12.

Como decíamos al principio del artículo, la levadura, sea levadura prensada o levadura seca, es esencial para el proceso de fermentación y por ello es considerada como una de las principales materias primas para panadería y pastelería. Durante esta fermentación, la masa del pan aumenta su tamaño, lo que crea un cuerpo esponjoso y suave para la miga. Asimismo, también beneficia al aroma y al sabor que caracteriza todas y cada una de las piezas de pan. 

Levadura prensada

Comprar levadura fresca es sinónimo de levadura prensada, ya que debe guardarse en una cámara para que conserve sus propiedades. Es la levadura más apreciada y empleada, además de delicada. Y es que su fecha de caducidad es relativamente corta aunque se guarde en un lugar frío, entre 4 ºC y 6 ºC. 

Pese a ello, su excelente calidad hace que la consistencia y el sabor del pan se vean potenciados. La encontraremos en bloques de pasta o masa prensada y está formada por un hongo unicelular. Previamente, debemos diluirla en agua para que el funcionamiento sea el óptimo. 

En diferentes centros de alimentación podrás comprar levadura fresca, aunque encontrarás diferentes tipos, según el proceso de fermentación y panificación. Para aquellos procesos más largos recomiendan Levadura Cinta Roja Artesana, Levadura Mauri Clásica o Levadura Tradiferm. Para procesos más cortos, la Levadura Europa suele ser la indicada. Para conocer mejor todos los tipos de levadura tan solo deberás curiosear y leer con atención sus fichas de producto. 

Levadura seca

En este caso nos encontramos ante una presentación en forma de gránulos y deshidratada, y es que no es otra cosa que levadura fresca pasada por un proceso de secado. Este consiste en retirar el agua de la levadura sin afectar a su capacidad de fermentación. No necesita ser conservada en frío ni añadir agua, y su vida útil es más prolongada, pudiendo llegar a superar el año de duración. 

A diferencia de la levadura fresca, la seca se caracteriza por tener un arranque de fermentación más bien lento. Debe incorporarse directamente en el amasado junto con la harina, no con el agua.  

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