Cien cumpleaños de Juan Rulfo

GASTV

El pasado día 16 celebrábamos el cien cumpleaños de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, también conocido como Juan Rulfo.

Juan Rulfo nace el 16 de mayo de 1917 en la ciudad de Sayula (México) sin tomar conciencia aún de que se entregará a las artes de la fotografía, el cine y la escritura. Desde muy joven pierde a sus padres siendo internado en Guadalajara. Sus primeras lecturas, esencialmente literarias, en la biblioteca de un párroco de San Gabriel y la tragedia que cercó a su familia marcaron profundamente su producción artística. A causa de una huelga no tiene posibilidad de inscribirse en la Universidad de Guadalajara por lo que se traslada a Ciudad de México donde no se reconocieron sus estudios previos. Finalmente, acude a la Universidad Nacional de México como oyente. En la facultad de Filosofía y Letras de este reputado centro adquiere un gran conocimiento histórico, antropológico y geográfico motivado por la ilusión, cosa que se aprecia tanto en sus libros como en sus fotografías. Viajó por todo el país durante las décadas de los 30 y los 40 ocupando diversos puestos de trabajo. Sin embargo, su confirmación como escritor viene dada en el momento en el que consigue publicar en dos revistas: América (Ciudad de México) y Pan (Guadalajara). En la primera publica también sus fotografías todo ello gracias al apoyo de su gran amigo Efrén Fernández.

Bien conocida es su faceta de narrador expresada en cuentos tan conocidos como Nos han dado la tierra o Macario. Como primera publicación del autor encontramos de hecho El llano en llamas (1953), recopilación de sus cuentos realizada ya por la revista América, anteriormente mencionada, tres años antes. Pese a su facultad como cuentacuentos la obra más conocida del autor es una novela: Pedro Páramo (1955). Este libro cuenta la historia de Juan Preciado, quien le promete a su madre en su lecho de muerte que acudirá a Comala en busca de su padre, Pedro Páramo, con el fin de reclamar sus derechos. En inicio no tiene intención de cumplir su promesa pero con el transcurso de los acontecimientos acabará acudiendo a Comala. Mientras tanto, el libro presenta a su vez a Pedro Páramo desde múltiples puntos de vista: como cruel y sanguinario, dirigente de mercenarios, como padre de un hijo nacido fuera de su matrimonio, tirano, mujeriego. Así, el autor presenta la trama jugando a lo largo de la novela con el tiempo y la implicación del lector en la misma. Llamativa es también la melancolía de Rulfo presente en citas como las siguientes: «Nada puede durar tanto, no existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague»; «Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo»; «Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo». Otra cuestión reseñable es el hecho de que mezcla en su obra realidad y ficción de tal manera que el lector, inmerso en la maravillosa historia, llega un momento en que asume la ficción como parte del mundo visible y la realidad como el elemento más maravilloso.

Fue un total éxito, aunque no inmediatamente, con alabanzas de nada más y nada menos que de Gabriel García Márquez o Jorge Luis Borges quienes supieron entender su esquema rompedor propio de las tendencias del siglo XX. Durante su carrera obtuvo a raíz de su genialidad diferentes premios como el Premio Nacional de Literatura (1970) o el premio Príncipe de Asturias (1983) siendo además miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (silla XXXV, con toma de posesión en 1980). Todos estos éxitos han conseguido que su nombre resuene tras su muerte a causa de un cáncer de pulmón en 1986.

Es cierto que en los últimos tiempos las relaciones políticas entre España y Latinoamérica no han sido las mejores, sino todo lo contrario. No cabe duda de que estos bagajes políticos no ayudan a la labor de colaboración para la investigación y recuerdo de creadores como el presente. La comunidad literaria hispanoparlante, sin embargo, sigue aunando esfuerzos para (pese a los diferentes vaivenes sociales) seguir colaborando activamente en el ensalce tanto de obras como de autores que merecen permanecer en la memoria colectiva. Tal vez, precisamente esta colaboración desde los diferentes campos del conocimiento conciencie a aquellos individuos obcecados en hacer uso de la situación de algunos países latinoamericanos en su beneficio, o a aquellos que no reconocen su literatura, o a todos los que sostienen una división más que palpable, de que son posibles y necesarios los lazos entre dos pueblos unidos por un factor de capital importancia: la cultura y su pervivencia. Sin duda, este sería un magnifico regalo de cumpleaños para Juan Rulfo desde allá desde donde quiera que nos esté viendo.

Cristina Gimeno Calderero

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