Censura a la irresponsabilidad

Pedro Sanchez y Mariano Rajoy se saludan en el Congreso de los Diputados | La Moncloa
Pedro Sanchez y Mariano Rajoy se saludan en el Congreso de los Diputados | La Moncloa

Si repasamos las portadas de los medios internacionales en los días posteriores a la moción de censura que situó a Pedro Sánchez como nuevo presidente del gobierno, extraemos de ellos una absoluta normalidad en la descripción de los hechos acaecidos, lo cual dice mucho, por cierto, de nuestra ya madura democracia española. Nadie por tanto discute en el exterior la legitimidad de esta acción contemplada en nuestra propia Constitución, diría más, sitúan en la pasividad e irresponsabilidad del antiguo presidente Rajoy el éxito de la misma, y en todo caso, ponen el foco en la viabilidad futura de esta legislatura debido a la minoría parlamentaria del partido gubernamental junto a la heterogeneidad de los otros grupos que apoyaron dicha iniciativa.

Dificultad e incertidumbre parlamentaria a la que lógicamente no somos ajenos quienes conformamos el Grupo Socialista en el Congreso, obligados a no disfrutar demasiado de este inesperado presente pues sabemos de la responsabilidad que acarrea el futuro inmediato.

Afortunadamente, atrás quedó esa España de gobiernos expulsados con alzamientos violentos. De cara al exterior nuestro país ha sabido transmitir una incuestionable imagen de normalidad institucional, de madurez política y ciudadana. Poco rastro de “republica bananera”, para desilusión de quienes se regocijan en los cada vez menos defectos diferenciales patrios. A ello han contribuido un Gobierno saliente, el del Partido Popular, que se va ejerciendo un respetuoso traspaso de poder a otro ejecutivo que lo toma del modo más eficiente posible para no vulnerar en demasía la ya prevista agenda parlamentaria.

En el debate político interno, cansa escuchar a aquellos que con voz irresponsable y seguramente afectada por el nuevo escenario provocado, denuncian de falta de legitimidad al nuevo gobierno, aun siendo éste resultado del apoyo mayoritario de la Cámara Baja. Gobierno que representa por tanto el poder ejecutivo de nuestro país con igual respaldo constitucional del que gozaron en su día los encabezados por Aznar o Zapatero entre otros. Frente a otras también malintencionadas declaraciones poco tiene este gobierno de moderno Prometeo, o así deberíamos adjetivar también a alguno de los anteriores ejecutivos mencionados, y es que a pesar de las falsas especulaciones vertidas sigue sin conformarse una coalición de gobierno a nivel estatal, cuestión esta que quedará posiblemente para un nuevo capítulo de nuestro devenir democrático.

Como Alicia en el País de las Maravillas podríamos preguntar qué camino debe tomar Pedro Sánchez y su equipo ministerial para llevar a buen destino este ilusionante proyecto, singular ejemplo a nivel europeo de impulso a políticas socialdemócratas sin una mayoría parlamentaria de partidos de izquierdas como pueda ser el caso de nuestro vecino Portugal.

Seguramente nos respondería el Gato de Cheshire que no servirá la reputada profesionalidad de los miembros del Gobierno ni los transversales mensajes iniciales de igualdad ni el del compromiso con un nuevo modelo productivo para recuperar “per se” esa dañada credibilidad de las más altas instituciones públicas. Que sólo el cumplimiento de los compromisos adquiridos para construir un verdadero estado social y de derecho dotarán de una completa autorictas a este nuevo proyecto que el PSOE presenta a España, incluida, sobra decirlo, Cataluña.

Oscar Galeano, portavoz de la Agenda Digital del PSOE

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