Carta a Iván Fandiño

El torero vizcaíno Iván Fandiño Barros, falleció a los treinta y seis años el pasado 17 de junio a consecuencia de una cornada en el costado inferida por un toro. La res pertenecía a la ganadería de Baltasar Ibán y de nombre “Provechito”. El trágico suceso tuvo lugar en la ciudad francesa de Aire Sur L,Adour, cuando en un quite al toro correspondiente al Maestro Juan del Álamo, el Maestro Fandiño en un traspiés con su capote fue prendido y cayó al suelo boca abajo donde recibió la fatal cornada. Fue un torero que abandonó su pueblo natal, Orduña, en Vizcaya para vivir y poder formarse en Guadalajara y de esta manera cumplir su sueño de ser torero.

Son días tristes para los amantes del arte de la tauromaquia, ya que nos hace recordar los fallecimientos del año pasado del torero mexicano Rodolfo Rodríguez, El Pana, del español Víctor Barrio y el novillero Renato Motta. Pero son precisamente estas trágicas noticias las que dignifican aún más, si cabe la Fiesta Nacional, la bella danza del toreo, sustentada en un combate noble entre la fuerza bruta, representada por el toro de lidia contra la racionalidad e inteligencia humana defendida por el torero, el arte de mirar a la cara a la muerte y a la par realizar una creación artística, un arte efímero. Por que como vemos, en el toreo se vive y se muere de verdad.Las redes sociales se han hecho eco y han recuperado estos días el brindis realizado en una corrida de toros al padre del Maestro Víctor Barrio, donde en palabras textuales decía “Tu hijo ha dignificado nuestra profesión y gracias a el nosotros nos podemos sentir muy orgullosos y defendidos en todo el mundo, también es cierta una cosa, él está en la gloria donde la mayoría de los mortales sueñan estar y jamás podrán. Va por él”. Lo cual demuestra ese gran sentimiento de compañerismo y camaradería que existe y perdura en el mundo taurino y su calidad humana.

Fandiño, debutó como novillero el 2 de junio de 2002 y escasos tres años después tomó la alternativa como matador el 12 de agosto de 2005 en Bilbao ante “afrodisiaco” un toro de 517 kilos, siendo su padrino Julián López, El Juli y como testigo Salvador Vega. Confirmando la alternativa en Madrid el 12 de mayo de 2009 con Antonio Ferrera, y Morenito de Aranda como padrino y testigo, respectivamente. Tras confirmar la alternativa su carrera fue in crechendo de una manera meteórica llegándose a ganar el título de Figura del Toreo y abriendo la puerta grande de la Plaza de Toros de las Ventas en el año 2016.

Ivan Fandiño se caracterizaba por realizar un toreo de carácter conservador, encastado y clásico, a parte de vivir como torero, todos los días madrugaba a las siete de la mañana para hacer ejercicio físico, torear de salón e irse al campo, a las ganaderías a trabajar y ver a las reses. Sin duda, la tauromaquia ha perdido a un gran maestro, pero también a una mejor persona, pues solo hay que ver lo querido que ha sido en las plazas y en su funeral añadiéndole todos los gestos de cariño, respeto y admiración llegados de todas partes del mundo. Fandiño brilló todas aquellas tardes soleadas de corrida y ahora sigue brillando como una estrella en el cielo, gracias por tanto, maestro.

No quiero despedirme sin olvidarme de dos citas suyas “Tengo una cita con la Historia, y si he de morir, moriré libre”, posteriormente añadió “No quiero irme nunca, me quedaré en el recuerdo, en la mente, en el alma, donde nunca muera”

Nunca te olvidaremos maestro,
Descanse en paz.

Nuestras más sinceras condolencias a la familia y allegados del torero de todo el equipo de EL ROTATIVO.

Por Borja Monforte, crítico taurino.

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