Carlos Totorika, alcalde de Ermua: “La izquierda abertzale debe pedir perdón a las víctimas para desterrar el odio”

Ayuntamiento de Ermua

Carlos Totorika Izaguirre nació en Ermua el 15 de febrero de 1956. Hijo de carpintero y comerciante, estudió el Bachillerato en Éibar y se licenciaría en Ciencias Económicas en la Universidad de Bilbao. Estuvo trabajando durante varios años en la Caja de ahorros Bilbao Bizkaia Kutxa de Ermua e incluso fue director de la sucursal. En 1974 inició su militancia en el Partido Socialista de Euskadi y diecisiete años después se convertiría en alcalde de su localidad hasta nuestros días.

Entre 1999 y 2001 también fue parlamentario vasco en sustitución de Rosa Díez y un año más tarde presentaría su candidatura a la Secretaría General del PSE, frente a Gemma Zabaleta y Patxi López, siendo elegido este último. El dirigente socialista ha vivido de primera mano el terrorismo, su militancia socialista le ha obligado a llevar escolta durante años. Galardonado con la Orden del Mérito Constitucional, pasará a la historia como uno de los fundadores de la plataforma Foro de Ermua.

Con motivo del vigésimo aniversario del crimen de Miguel Ángel Blanco, el alcalde de Ermua concede una entrevista a EL ROTATIVO para recordar las cuarenta y ocho horas que anticiparon el trágico final del concejal del PP y la evolución en la sociedad a partir de entonces.

¿Cómo recuerda el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco?

Lo recuerdo como un absoluto drama, fueron días muy duros. El dolor y el cabreo que teníamos los ciudadanos era altísimo. Durante mucho tiempo sabíamos que ETA asesinaba, pero Miguel Ángel era una persona joven, tenía derecho a vivir, a ser concejal y no íbamos a permitir en silencio o paralizados que se ejecutase el anuncio anticipado de asesinato. Por lo tanto, lo viví con mucha angustia y también con la conciencia de que debíamos pelear por la vida de Miguel Ángel.

¿Cómo era Miguel Ángel?

Como dirigente político lo conocí poco porque había ahí una diferencia de edad y solo coincidimos durante dos años en algunas reuniones. Lo recuerdo más por habernos visto en la calle y en algunas bodas a las que iba a tocar como batería con su grupo de música. Mi recuerdo es el de una persona joven, vital, que había terminado hace poco la carrera, tenía su novia, le gustaba la música, sobre todo recuerdo aspectos más humanos que políticos.

El grupo de música se llamaba los Poker…

Sí, era un grupo de música de gente joven, con mucha marcha, con ganas de pasarlo bien y de participar en los distintos eventos.

¿Ustedes temían una tragedia de estas características en Ermua?

Sí, yo tenía la experiencia de haber vivido la Transición y sabía como se las gastaba ETA. En 1997 la banda ya llevaba sobre sus espaldas 800 asesinatos. Eramos muchísimas las personas amenazadas por formar parte de un proyecto político distinto y por alzar la voz contra la violencia. No solo eran los asesinatos, sino las miradas en las calles, una red que llegaba a todos los rincones, desde pueblos pequeños hasta las fabricas, la universidad, los medios de comunicación… eramos muchas las personas amenazadas. Utilizaban constantemente la violencia para atemorizarnos e imponernos su proyecto político.

¿Marcó un antes y un después el asesinato de Miguel Ángel Blanco en la historia del terrorismo?

Por supuesto, a partir de entonces se hundió la lógica del terrorismo. El terrorismo funcionaba a base de asustar para que a través del miedo se generase parálisis y ese silencio permitía que ellos estuvieran muy cómodos. A partir de entonces cada asesinato instó a los ciudadanos a movilizarse y, por lo tanto, ETA se debilitaba y el estado de derecho se fortalecía. En cada asesinato se entendía más el horror que suponía segar la vida de las personas para imponer un proyecto político y se debilitaba su imagen en el exterior y en toda España. Poco a poco ellos eran cada vez más débiles y el estado de derecho, la Policía, la Guardia Civil, los jueces y la movilización popular adquirían la fortaleza que fue debilitándoles hasta la derrota que se produjo quince años después.

¿Qué supuso el Espíritu de Ermua?

La esperanza de que podíamos acabar con ETA. La esperanza de que podíamos pelear, de que merecía la pena y de que movilizándonos podíamos conseguirlo. Supuso una dinámica de movilización social, política y supuso en la practica más libertad para todos porque a partir de entonces la democracia fue fortaleciéndose.

¿Puede haber algún signo de arrepentimiento entre los asesinos de Miguel Ángel Blanco o al menos por parte de algunos miembros de la banda?

Solo dos o tres alcaldes de Herri Batasuna han manifestado verbalmente sentirse en deuda con las víctimas y que comparten su dolor. A mi me parece absolutamente insuficiente porque son declaraciones muy minoritarias y además esconden la otra problemática de la violencia, el tener que ponderar el robo de una vida humana y también el por qué. A los concejales a los que se asesinó fue para taparles la boca, igual que a los periodistas. Había objetivos políticos y eso hay que decirlo también porque si no no terminamos de desterrar el odio, es decir, no veo razones éticas o estéticas en el abandono de la violencia, sino una lógica de coste y beneficio, mantener la violencia era insostenible. La fase de arrepentimiento la considero necesaria, las víctimas se merecen que les pidan perdón y además se deja de sembrar odio, dado que mientras se mantiene el relato de que los etarras son héroes, la gente joven sigue sembrando más odio y eso tiene que acabar. Deben condenar el uso de la violencia para conseguir imponer su proyecto político.

¿Qué le parece que en algunas localidades grupos políticos relevantes rechacen estos días homenajear a Miguel Ángel Blanco?

Los homenajes a las víctimas son algo imprescindible, es parte de nuestra historia. Se trata de una historia que también tenemos que construirla, Miguel Ángel Blanco y las demás víctimas se merecen un reconocimiento, el acuerdo entre los grupos políticos para homenajearlas y condenar el terrorismo que estuvo detrás de sus asesinatos porque no fue por casualidad. Yo creo que es bueno que haya un busto o un monolito, el marco general del recuerdo a las víctimas es importante e imprescindible para todos.

¿Se ha utilizado políticamente la figura de Miguel Ángel Blanco?

Es normal que se debata y que haya habido diferentes versiones de lo que ha sucedido, pero el terrorismo es hacer política de manera inaceptable y siempre ha habido debate e intento de utilización desde más de una perspectiva.

¿Qué homenajes están previstos en Ermua los próximos días?

Como cada año, estos días permanecerán las banderas a media asta, organizaremos un acto junto al monumento de las víctimas que en su momento hizo Agustín Ibarrola y vamos a recordar a Miguel Ángel, a todas las víctimas y recordaremos aquella movilización de los ciudadanos defendiendo las libertades de todos.

Samuel Riad

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