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Se podría decir que en la actualidad nos encontramos en un tiempo de rabiosa transformación política y social. En un puente entre dos realidades relacionadas que, pese a todo, comienzan poco a poco a distanciarse. Una suerte de metamorfosis que coloca sobre la mesa nuevos retos a los que responder como civilización. Hoy las sociedades demandan participación en los asuntos colectivos pero también más implicación de las instituciones y los medios tradicionales en el debate público. Ya no basta con la toma decisiones a puerta cerrada, sino que se exige transparencia y compromiso, aprovechando las posibilidades de las nuevas tecnologías y siendo el ciudadano de a pie el verdadero protagonista.

Dentro de un contexto marcado por el cambio de paradigma, la prensa ha de tener un papel determinante, como ya lo tuvo en sus orígenes datados en Inglaterra en el siglo XVIII. Por aquel entonces, comenzaban a despuntar grandes cabeceras anglosajonas como el Daily Courrant o The Times, diarios que con el tiempo se convertirían en auténticas referencias europeas, extendiendo el interés por la información publicada tanto en el viejo como en el nuevo continente.

En el caso de España, la implantación masiva de este medio de comunicación llegó bien entrado el siglo XIX, en forma de gacetas ilustradas en un principio, pero también como periódicos populares, destacando algunos como el Correo de Madrid. Esa cultura de la prensa fue creciendo por todo el territorio teniendo también amplio desarrollo en Aragón y Zaragoza, cuna de varias de las grandes impresoras de todo el país, con periódicos de prestigio como la Gaceta de Zaragoza, El Imparcial o el Eco de Aragón, distinguido noticiero de corte progresista, entre otros.

De esa cultura de la prensa hispana y aragonesa, siempre en constante avance, queda en nuestros días el interés por seguir informándose de forma rigurosa, explotando, eso sí, los beneficios de Internet y de las redes sociales y valiéndose de los nuevos lenguajes y herramientas 2.0 para llegar a un público diverso y actual sin perder por ello ni un ápice de la esencia misma del periodismo. En definitiva, un desafío trascendental al que se debe dar respuesta con medios fiables, cercanos y que caminen en todo momento de la mano de sus lectores.

Siguiendo ese espíritu nace EL ROTATIVO, un semanario fundado por jóvenes estudiantes que busca cubrir un espacio digital progresista en la información y opinión aragonesas y que quiere conquistar aportando su particular punto de vista. Inmersos en un escenario paradójico, y en ocasiones casi esquizofrénico, como el actual, donde los lectores se alejan y se acercan al periodismo al mismo tiempo, donde la crisis afecta profundamente al sector pero a la vez se abren interesantes expectativas y donde la desafección se mezcla con el impulso creativo, el nacimiento de un nuevo medio de comunicación de prensa es una bocanada de aire fresco, una llamada a la esperanza y sin duda una buena noticia para la sociedad.

Rescatamos el longevo y prestigiado término periodístico de rotativo para enviar un mensaje al mundo. Pensamos en el futuro pero sin olvidar el pasado, buscando construir un relato pausado que aúne la experiencia de todos. Abrimos las puertas. Pasen y lean.

La Dirección.