Austria vota por la derecha

(AP Photo/Matthias Schrader)

Los democristianos de Kurz ganan las elecciones legislativas

Austria no da sorpresas: apuesta por la derecha tal y como anunciaron los sondeos. El Partido Popular austriaco (ÖVP) liderado por el actual Ministro de Exteriores, Sebastian Kurz, obtuvo el 31,7% de los votos según el 97% escrutado en las elecciones celebradas el pasado domingo, 15 de octubre, que contaron con el 79,4 % de la participación. Estas elecciones determinan quiénes serán los 183 diputados del Parlamento que ejercerán el poder legislativo durante los próximos cinco años.

El segundo puesto en las elecciones lo obtuvo el Partido Socialdemócrata (SPÖ) del canciller federal, Christian Kern, con un 26,9 %. Cerca de los segundos estuvieron los ultraderechistas de Heinz-Christian Strache, ya que el Partido de la Libertad (FPÖ) obtuvo un  26,0%. En cuarto lugar, aparece el partido NEOS, liderado por Matthias Strolz. También destacó la caída de Los Verdes que no consiguieron hacerse con un puesto en el Parlamento.

Estos resultados ponen fin a diez años de coalición entre socialdemócratas y conservadores. Los austriacos quieren el futuro nuevo que les promete el conservador Sebastian Kurz, quien ha lavado la cara de su partido para darle un aire de novedad y esperanza, pero quien, al mismo tiempo, promete a sus electores una férrea línea de actuación conservadora en todos los ámbitos políticos.

Tras las elecciones, el Parlamento austriaco queda configurado de la siguiente manera: en cabeza se sitúa la derecha, con 61 escaños, el ÖVP. 53 escaños van para la ultraderecha del FPÖ y un escaño menos para el SPÖ, los socialdemócratas. NEOS obtiene 9 escaños y PILZ, 8. Los Verdes se quedan fuera.

La política del mas joven de los políticos en hacerse con el triunfo: 

Sebastian Kurz, a sus 31 años de edad, ha conseguido relanzar el ÖVP, partido al que estuvo afiliado desde muy joven y que pasó a dirigir con 23 años, y hacerse con una Secretaría del Estado con 25, además de con un puesto tan relevante como el de Ministro de Exteriores a los 27 años, antes de dirigirse hacia la cancillería con paso firme. Apenas tiene experiencia laboral en el ámbito privado, y sus estudios de Derecho quedaron relegados para zambullirse de lleno en la política.

Su fulgurante carrera política hace que Kurz pueda convertirse, por tanto, no solo en el canciller austríaco más joven de todos los tiempos, si no también en el benjamín de los líderes políticos, por delante del ex primer ministro de la República de Irlanda desde mayo del 2017, Leo Varadkar, y del actual presidente de Francia, Emmanuel Macron, de 39 años.

El líder conservador mantiene una línea dura en política exterior, puesto que es partidario de un política de inmigración y asilo fuertemente restrictiva. No tolera la inmigración ilegal. De hecho su discurso se ha asentado sobre la necesidad de evitar que la llegada de más refugiados a su país (150.000 desde 2015) rompa de alguna manera con la estabilidad del mismo. Es, además, uno de los impulsores del cierre de la ruta de los Balcanes, por la que cientos de miles de refugiados llegaron a Europa buscando un futuro mejor entre 2015 y 2016.

Su imprecisión en cuanto a la línea económica que tomará ya le ha valido algunas críticas, ya que muchos consideran que su discurso se ha ido construyendo casi exclusivamente a través de una imagen y de una inteligente campaña de marketing. Fundamentalmente, pretende bajar los impuestos para la clases media y para las empresas. En su discurso prometía una reducción a la largo plazo la deuda, reducción que quiere llevar a cabo a costa de la reducción de subvenciones y del gasto social, lo que es, según su visión, un imán para la llegada de más inmigrantes.

La presencia de la ultraderecha está mas cerca:

 Por un lado, los socialdemócratas han mantenido sus apoyos con respecto a las elecciones legislativas de 2013. Por otro lado, la ultraderecha, que tan cerca estuvo de ganar las presidenciales del 2016, ha conseguido aumentar 5,5 significativos puntos. Los democristianos que se hicieron vencedores obtuvieron una ventaja de 8 puntos porcentuales.

Se prevé que a Kurz se le encargue una coalición de Gobierno, y, aunque explicó que hablaría “con todos los partidos”, no solo no deja de lado la posibilidad de pactar específicamente con el FPÖ, sino que lo más probable es que, de hacer una unión, sea con los ultranacionalistas. Si bien tampoco sería raro que optase por formar Gobierno con los socialdemócratas, segundos en las elecciones.

El viraje a la derecha que está experimentando Austria se haría más profundo con la participación del Partido por la Libertad, especialmente en el ámbito exterior, ya que se alejarían del eje Berlín-París, en cierta medida, para acercarse a otros países que mantienen posiciones bastante críticas hacia Bruselas. Este distanciamiento permitiría reforzar la línea dura en materia de migración que está ganando adeptos en el país.

Un sonado precedente: Una coalición formada tanto por  conservadores como por ultranacionalistas no sería una novedad en Austria. Ya tuvo lugar en el año 2000. Aquella unión política fue un sonado precedente que hizo que un aluvión de críticas cayera sobre Austria. Esta unión por la cual el xenófobo Jörg Haider, pasaba a tener una voz destacada dentro del mandato del conservador, Wolfgang Schüssel, provocó la imposición de sanciones diplomáticas de otros países miembros de la Unión Europea que recriminaron duramente la permisividad con Austria, país que estaba dejando alzarse con el poder a un partido de la ultraderecha, un partido con un pasado nazi.

La coalición iniciada en el año 2.000 duró seis años, que estuvieron repartidos en dos legislaturas. Tras esto, el FPÖ sufrió un duro varapalo reflejado en las elecciones siguientes, donde experimentó un notable descenso de apoyos.

Temor en Europa:

La prensa internacional comenzó a hacerse eco, en cuanto estuvieron listos los resultados, de la posibilidad de que Austria volviera a ese pasado nazi, y por tanto, amenazase la estabilidad de una Europa que ha ido tratando de salvarse por los pelos de los discursos xenófobos y racistas que han experimentado un despunte en los últimos años, especialmente a raíz de la crisis migratoria en la que se ve de lleno implicada.

La palabra “nazi” está cada vez más presente en Austria, y en las bocas de los europeos que temen los renovados populismos. Sin embargo, los nuevos líderes ultraderechistas como Strache han conseguido darle una apariencia diferente a su partido, más apetecible. Europa vuelve a hacer equilibrios para alejarse de políticas populistas. Será cuestión de tiempo ver hacia donde cae el peso.

Aurora Isabel Martínez Sanz

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