Argentina abandona la búsqueda del submarino desaparecido


La Armada da por finalizado el rescate de supervivientes tras dos semanas sin resultados

La esperanza inicial de encontrar a los 44 tripulantes del submarino argentino Ara San Juan ha dado paso al abatimiento y la desazón. Dos semanas sin encontrar nada ha llevado a la Armada argentina a anunciar este jueves que ya no buscará a supervivientes. La noticia llega tras una insaciable lucha en la que se ha volcado gran parte de la comunidad internacional. Los familiares lloran la noticia y exigen al Gobierno que rescate a los tripulantes.

El portavoz de la fuerza, Enrique Balbi, dijo en rueda de prensa que continuarán buscando el casco en el lecho del Atlántico, pero ya “no habrá salvamento de personas”. “No se encontró evidencia alguna del naufragio en un total de 557.000 millas náuticas cuadradas de exploración visual y 1,5 millón de millas de exploración por radar con 28 buques y nueve aeronaves y 4.000 hombres involucrados de un total de 18 países”, detalló. Además, añadió que habían pasado ya demasiados días: “Se ha extendido a más del doble la cantidad de días que determinan las posibilidades de rescate de la dotación”.

Tan solo un problema de comunicación

El submarino Ara San Juan se perdió en algún lugar del Atlántico Sur el miércoles 15 de noviembre con 44 tripulantes a bordo. La última comunicación del comandante advirtió a la base de un principio de incendio en sus baterías, producto de una entrada de agua a través del snorkel, el tubo que se saca a la superficie para permitir el ingreso de aire. La Armada no consideró el incidente de gravedad y ordenó al capitán que prosiguiese su rumbo al Mar del Plata, a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

El viernes 16 la Armada informó que había perdido contacto con el buque, pero lo calificó de un “problema de comunicación”. Poco después se detectó una explosión en la zona, noticia que el gobierno argentino dio a conocer el jueves 23. Buques y aviones de Argentina, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Noruega y otros 13 países pusieron en marcha su búsqueda en la zona del estallido.

A última hora del sábado se divisó un atisbo de esperanza después de que el Ministerio de Defensa anunciase que se habían detectado siete llamadas satelitales. Sin embargo, las comunicaciones no llegaron a enlazar con las bases y los intentos fallidos duraron entre cuatro y 36 segundos. También hubo una falsa alarma el lunes pasado, tras detectarse una serie de ruidos a 200 metros de profundidad que luego se descartarían por ser de origen biológico.

Las condiciones meteorológicas, en contra

El área de búsqueda es de 480.000 kilómetros cuadrados y las violentas condiciones meteorológicas no han ayudado. Un temporal con olas de más de cinco metros y vientos de 75 kilómetros por hora dificultaba el rastrillaje por mar y obligó a concentrar los esfuerzos en la búsqueda aérea. “La altura de las olas, sumado a lo poco que aflora del submarino, el color negro de su pintura, lo delgado del perfil de la vela y el estado de mar están complicando mucho la detección tanto radial como visual”, declaró el portavoz de la Armada argentina, Enrique Balbi, en su último parte de prensa. “En condiciones normales –declaró-, el submarino puede pasar 90 días sin ayuda externa, en cuanto a combustible, agua, aceite y oxígeno”.

El oxígeno, un factor decisivo

Una de las incógnitas sobre el estado de la tripulación ha sido el oxígeno disponible sin salir a la superficie a reponer reservas a través del tubo llamado snorkel. Si el submarino no logra subir a la superficie a renovar aire, los tripulantes cuentan con siete días de oxígeno. Además, la nave tendría recursos para 90 días solo si emerge cada 48 horas para recargar baterías. Por lo tanto, ese fallo eléctrico del que el capitán advirtió habría puesto en peligro los alimentos frescos.

Una esperanza insostenible

Los familiares de los desaparecidos se reunieron desde el principio en la base de Mar del Plata, donde reciben asistencia psicológica. Al principio se respiraba serenidad e incluso esperanza. Sin embargo, la falta de resultados transformó esa ilusión en dolor, desesperación e incluso reproche. Ocho familias se presentaron ante la jueza Marta Yáñez, a cargo de la investigación judicial del accidente, para consultarle sobre la posibilidad de enjuiciar a la Armada. Consideran que el buque no estaba en condiciones de navegar por falta de mantenimiento, pese a que el Gobierno afirmó siempre que el ARA San Juan estaba en perfecto estado y había sido sometido a una renovación total hace menos de tres años. Los familiares insisten en que no van a parar hasta que aparezca el barco y se rescate a los tripulantes.

Sofia Vila

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