Adelante el techo de gasto de 2018

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy dio paso la pasada semana a un intento por alcanzar la estabilidad política para lograr la aprobación en el Congreso el techo de gasto para el 2018, que aumenta 1.3% respecto al pasado año hasta alcanzar los 119.834 millones de euros, así como el establecimiento del déficit.

La oposición no se mostró de ningún modo pasiva, ya que actuó conforme a sus ideales para obstaculizar cualesquiera de las acciones de los populares. Así, la abstención del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, hizo que el proyecto fuese aprobado por 175 votos frente a los 173 de la oposición. Para ello, el gobierno tuvo que maniobrar y ceder en algunos puntos como es la cesión de sus previsiones iniciales con el aumento del déficit de las comunidades autónomas y el descenso del IRPF a las rentas más bajas.

El ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, afirmó muy optimista que España está ante la mejor oportunidad económica de su historia y acusó a los partidos de la oposición de dar la espalda a la recuperación económica y mantenerse “ al margen de lo que está siendo el final del túnel de la crisis”: No sin antes destacar la solidaridad de los miembros del Gobierno que permite la elaboración de unos pactos cada vez “más consolidados” que son los que darán paso al fin de la crisis en unos tres años.

La oposición afronta el techo de gasto

Como era de esperar, PSOE y la coalición de Unidos Podemos rechazaron la consolidación del techo de gasto. El portavoz socialista, Pedro Saura, justificó el apoyo del PSOE al techo de gasto del 2017 diciendo que, al contrario que el actual, conllevaba medidas para mejorar los ingresos a través del impuesto de sociedades, mientras en este caso ese ajuste se hace por el lado de los gastos y sin una reforma en profundidad del IRPF.

Por su parte, Alberto Montero, portavoz de Podemos acusó al ministro Montoro de pasarse la política relativa a los presupuestos “por el forro”. Ciudadanos, con Toni Roldán al frente, defendió unas cifras que llevarían a una rebaja fiscal para los mileuristas. Y por último el portavoz del PNV, Aitor Esteban, expuso que en momentos “importantes” y con una incertidumbre económica como la actual, el PNV suele «priorizar» la estabilidad sobre el «caos.

Comisión, ¿interrogatorio o espectáculo?

Rosendo Naseiro y Ángel Sanchís, extesoreros del PP y la actual encargada de cuentas, Carmen Navarro, comparecieron en la comisión de investigación que acecha a los populares que desde hace algunos días indaga sobre la presunta mala financiación de los populares. La sesión duró ocho horas pero, sin embargo, no se sacó nada nuevo en claro.

Han insistido en que en el PP no había una caja B y en que no se pagaban sobresueldos, solo extras para que los cargos públicos de la formación cubriesen sus gastos de representación “como ocurre en todos los partidos”.
La larga sesión puso en entredicho la eficacia de la comisión. Desde la bancada de la oposición se ha empezado a gestar la tesis de que en el PP “hay un pacto de silencio”. Tanto es así que el portavoz del grupo de ERC, Joan Tardà, ha asegurado que “esta comisión no servirá para nada porque el PP no tiene voluntad de colaborar”.

Otros miembros de la comisión, como Toni Cantó de Ciudadanos, han llegado a calificar la comisión de show. Naseiro, esquivó algunas preguntas por causa de su sordera y se ha ganado con ello la crítica de Cantó quien le ha acusado de “intentar engañarnos a todos, su memoria es selectiva y su sordera también”.

Las respuestas de Naseiro son el motivo de la denominación de dicha comparecencia de “espectáculo”. “Usted no sabe cómo va a estar mañana. No me pongo auriculares, por no vulnerar y hacer como todos, sino por cuidar mi salud. Yo cuido mi salud, estoy muy sanito”, le contestó a Cantó. Y a la representante de Podemos, Carolina Bescansa, le respondió: “Sea concisa, quiero marcharme, que tengo que tomarme unas pastillas”.

En esa misma línea actuó Sanchís: “Tengo una comida a las dos, dense prisa con sus preguntas”. Su intervención ha tenido un tono irónico, a veces cómico y de alguna manera hasta entrañable. Se presentó en una primera instancia como un anciano que actuó como se actuaba en otros tiempos.

Montoro y Rajoy en la sesión que dio luz verde al techo de gasto 2018. Fuente: EFE

El tono de Navarro fue mucho más profesional. Negó el pago de sueldos en B en el partido y ha recordado que ordenó una auditoría interna que demostró que todas las retribuciones que constan en la contabilidad se ajustaban a la legalidad, pagaban su correspondiente IRPF y que todas las salidas de caja tenían su correspondiente recibo. También afirmóque las cuentas del PP son “transparentes” y pueden consultarse por internet.

El PP ha rechazado desde el primer momento el uso de este instrumento al considerar que los casos sobre su presunta financiación irregular ya están siendo investigada por los jueces y que en la mayoría de los casos, los comparecientes no tienen obligación de contestar.

Sara González

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