Acercamiento a la Paleografía y la Diplomática

En el apartado de la Historia como disciplina del saber humano un papel protagonista lo juegan también las disciplinas de la Paleografía y la Diplomática. Al contrario que la primera, estas últimas no son tan conocidas y valoradas cuando, sin ser ciencias auxiliares sino materias independientes, aportan un recurso fundamental para completar el conocimiento sobre la Historia en cualquiera de los ámbitos que se quiera estudiar. Los campos de investigación y trabajo de estas materias son independientes y particulares centrándose en el estudio de la escritura y del documento respectivamente, información que ampliaremos en los apartados siguientes. Trataremos, por tanto, de aportar unas breves pinceladas que ilustren el trabajo de ambas disciplinas en colaboración y para completar el conocimiento de la Historia.

Abordaremos en primer lugar la disciplina paleográfica cuyo origen etimológico se sitúa en el idioma griego: proveniente el concepto de los términos ​ ​παλαιός : palaiós, ‘antiguo’ o γράφεια: graphía. La Paleografía compone el estudio de las antiguas escrituras así como la correcta lectura e interpretación de los textos mediante procedimientos tales como el desciframiento, el análisis y la comprensión de la escritura como bien de la humanidad. Es, por tanto, una disciplina que estudia la escritura sea cual fuere el idioma de la misma existiendo tantas paleografías como idiomas han existido. El ámbito de estudio español se centra en la paleografía latina abarcando desde textos romanos hasta nuestros días. Aunque en este punto es necesario puntualizar que la Paleografía enfoca su estudio sobre cualquier vestigio escrito sea cual sea el soporte sobre el que se hallen las palabras (piedra, madera, cera, papiro, pergamino, etc). Es fundamental la comprensión, para dicho estudio, de los procesos anteriormente citados estando compuestos estos por elementos como el conocimiento de los sistemas abreviativos y de puntuación (junto con los correspondientes alfabetos). Así como la multitud de términos que componen el análisis paleográfico.

El desarrollo histórico de esta disciplina es tan antiguo como el concepto mismo de Historia que se maneja desde el ámbito Europeo. Es conocida la revisión y el estudio de las composiciones escritas ya desde la antigüedad mediante las citas y recopilaciones de autores antiguos de textos más lejanos que ellos.

Sin embargo, y como sucede con la segunda disciplina que veremos, su reconocimiento como rama del conocimiento humano y científico no será efectiva hasta los tiempos contemporáneos.

Al igual que su predecesora en este artículo, la Diplomática encuentra sus orígenes etimológicos en el griego: proveniente, en este caso, del término griego ‘diploma’ cuya traducción etimológica vendría a significar ‘doblado en dos’. El término se sustantiviza en época romana para referirse a los dípticos emanados de las cancillerías que se cerraban en dos. Con el tiempo, el término diploma irá asimilando más acepciones hasta la inclusión o aceptación como objeto de estudio cualquier soporte considerado documento. Durante la Edad Media apenas se vió alterado su significado aunque ya se apuntaba a la inclusión de tipos documentales estuviesen o no plegados. Será con el movimiento humanista cuando se recupere el término y se amplíe.

Es por tanto la Diplomática la ciencia que estudia el documento en todas sus características: soporte de escritura, materiales de confección, caligrafía, ilustraciones, sellos (en caso de los privilegios rodados, u otros sellos, estos pueden aportar una gran cantidad de información lo que supone en sí mismo un campo de estudio independiente conocido como ‘sigilografía’) y demás componentes particulares a cada documento. Se entiende también la disciplina diplomática como ‘Historia del documento’.

Las aportaciones que la Paleografía y la Diplomática pueden realizar, desde su independencia, al conocimiento de la historia son muy amplias. Desde los testimonios reales de las personas coetáneas al contexto temporal estudiado mediante el análisis de lo escrito en un determinado soporte gráfico hasta las marcas heráldicas de los sellos en los documentos regios. La evolución del lenguaje y la escritura, de los sistemas abreviativos y las particularidades territoriales de la morfología de las letras también para las disciplinas lingüísticas. Información directa o indirecta que completen las limitaciones de las demás disciplinas y aporten los datos que faciliten la amplia comprensión del momento.

Es por tanto natural la colaboración de las tres ramas del conocimiento humano citadas para la correcta interpretación y conocimiento del pasado de la Humanidad siendo
todas de igual importancia en el trabajo y la investigación aunque contando con la independencia que las iguale en el panorama académico y profesional. Sus competencias están interrelacionadas y los profesionales de uno u otro ámbito poseen conocimientos de las otras salvando las distancias de la especialización y profesionalización en una de ellas. En el ámbito universitario español, las materias de Paleografía y Diplomática se imparten como asignaturas pertenecientes al grado en Historia aunque existen másteres de especialización en las mismas.

Es necesario destacar la más que común confusión de los términos ‘Diplomática’ y ‘Diplomacia’ sobre todo para alumnos Erasmus que por desgracia o fortuna creyendo estudiar las relaciones internacionales acaban realizando estudios de los documentos. Citando este último punto como un hecho anecdótico no me queda más que volver a destacar la importancia de las disciplinas expuestas anteriormente en el panorama del saber humano, reivindicando también estas como materias relevantes frente al menosprecio de las titulaciones de las humanidades y ciencias sociales en el panorama actual.

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