A favor de la democracia española

Manifestación constitucionalista Barcelona | EFE
Manifestación constitucionalista Barcelona | EFE

Son tiempos complicados para la política española. Son tiempos especialmente complicados para los españoles que nos sentimos orgullosos de nuestro país y que estamos en el derecho de expresarlo públicamente. Si das el paso y lo dices, te expones a que te asignen todo tipo de descalificativos: desde “facha” hasta “reaccionario” u otros palabros por el estilo.

Parece evidente que nuestra clase política no pasa por uno de sus mejores momentos. La política se ha convertido en una actividad en la que gana aquel que ofrece el mejor titular, aquel que acumula más apariciones en los medios de comunicación. Lejos de esa actividad para resolver los problemas a los que tienen que hacer frente día a día los españoles, como la entendemos muchos, la política está hoy secuestrada por el marketing.

Si no es el nuevo Gobierno socialista con sus guiños atractivos de cara a los medios, es Albert Rivera con ese esperpento ansioso de atención mediática al que ha llamado “plataforma ciudadana”.
Además, hay quien se atreve a cuestionar la calidad de nuestra democracia, a comparar a España con un régimen totalitario donde no estuvieran garantizados los derechos y libertades más fundamentales del ser humano, del ciudadano en sí mismo.

Yo quiero manifestar alto y claro mi profundo rechazo y malestar ante este tipo de manifestaciones que lo único que buscan es vender una falsa imagen de una España antidemocrática y propia de siglos pretéritos.

Es cierto que nuestra democracia es una democracia joven, eso nadie lo niega, y es por esto, por la juventud de nuestra democracia, que es más propensa a mostrarse débil ante determinadas situaciones que, si la comparamos con los sistemas democráticos de otros países europeos, no se dan.

No he parado de escuchar y leer a personas que criticaban la democracia española. El separatismo que anida en Cataluña es sin duda la situación más compleja a la que se ha tenido que enfrentar España políticamente hablando, por supuesto, sin contar con los años negros en los que la banda terrorista ETA mataba a sangre fría. En Cataluña ha habido unos políticos que han perpetrado un auténtico golpe a la democracia, que se han sublevado a la ley y que se han creído con el derecho a todo, hasta de romper la convivencia entre los propios catalanes con el punto de llegar a enfrentarlos por cuestiones ideológicas e identitarias.

Que esos políticos estén hoy en la cárcel precisamente por los actos cometidos, demuestra que tenemos una democracia que no se aflige ante estas situaciones. Es cierto que todavía hay otros como Puigdemont que están huidos, pero no me cabe la menor duda de que finalmente acabarán pagando, con la ley, las consecuencias de sus actos.

Cuando se inició todo el procedimiento judicial del caso Nóos, nadie se imaginaba que íbamos a ver sentada a una Infanta como doña Cristina en el banquillo de los acusados. Nadie se imaginaba que el “yerno ideal”, Iñaki Urdangarín, iba a terminar el procedimiento con una sentencia que le obligará a pasar por prisión entre sus manos. No, muchos no se lo imaginaban pero sí, Urdangarín tendrá que entrar en prisión. No hay impunidad ni tratándose de personalidades que tienen lazos con la familia real. Esto demuestra nuestra fortaleza democrática.

¿Alguien se imaginaba que el Partido Popular iba a ser condenado como partido político? Pues también eran muchos los pesimistas con esta cuestión. Que si la justicia estaba en manos del PP, que si mientras Rajoy siguiera siendo el Presidente del Gobierno el PP jamás sería condenado, muchas eran las excusas para atacar frontalmente a nuestro Estado de Derecho, para minar nuestro sentimiento de orgullo para con nuestro país.

Sí, España todavía no ha hecho los deberes, todavía debemos afrontar grandes retos para fortalecer más aún si cabe nuestra democracia y para consolidarnos, pero somos un gran país, España es un gran país formado por gente extraordinaria.

Quien se quiera avergonzar de ser español o de vivir en España, puede hacerlo, somos tan democráticos que hasta ese sentimiento de vergüenza está garantizado, pero quienes nos sentimos orgullosos de nuestro país, de nuestro sistema democrático y de nuestro Estado de Derecho, también tenemos el derecho, valga la redundancia, de poder expresarlo libremente sin que nadie nos insulte.

Hay que seguir trabajando, hay que seguir mejorando, pero debemos estar atentos y no caer en la trampa de quienes quieren romper España y de quienes, mediante un mensaje ciertamente populista, contribuyen a alimentar esa sensación de vergüenza de su país entre los españoles. Ellos no quieren una España mejor, a ellos, cuanto peor le vaya a España, mejor les irá para sus intereses.
Nosotros a lo nuestro. A lo de todos.

Carlos Cotón, miembro del Consejo de Dirección de UPYD y articulista de opinión

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